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El proceso internacional entre Bolivia y Chile sobre las aguas del manantial del Silala debiera encontrar equilibrios razonables y no concentrarnos en el litigio mismo, dijo el exagente de Bolivia ante el tribunal de La Haya, Eduardo Rodríguez Veltzé.


“No sólo sobre el Silala sino sobre antiguos diferendos como el Lauca. Tenemos citaciones con el Perú, a partir de recursos transfronterizos que siguen pendientes”, dijo el también expresidente del Estado (2005-2006) en una entrevista con Página Siete cuando le consultaron si era conveniente no seguir litigando por estas aguas.


En marzo de 2016, el gobierno anunció una demanda internacional contra Chile por el uso de las aguas del Silala y también por el río Lauca; sin embargo, el gobierno chileno se adelantó y acudió primero a ese alto tribunal, ese proceso, según Veltzé se encuentra en la última fase, de alegatos orales.


De acuerdo con la declaración del exagente, él debía entregar sus informes al gobierno boliviano, pero la administración de Jeanine Áñez no solicitó ningún informe sobre todo el proceso.


“Cuando supe del cambio de gobierno, por respeto e integridad correspondía renunciar. En mi carta de renuncia, pedí con un párrafo explícito, que siendo agente ante la CIJ (Corte Internacional de Justicia), donde teníamos un proceso pendiente, tenía la necesidad de transmitir información reservada, porque el manejo de la información clasificada como reservada es un tema reglado que exige que el funcionario reciba instrucciones para proceder. No es un tema de cortesía ni de voluntades, pero no recibí una instrucción para hacer esa entrega”, dijo en su entrevista.


Luego afirmó que tuvo reuniones con el Presidente, Luis Arce, el Vicepresidente, David Choquehuanca y el canciller Diego Mayta a quienes informó sobre la situación del proceso internacional en la CIJ.


En su perspectiva, el anterior gobierno vulneró los reglamentos internos del tribunal porque revelaron información que debe estar reservada hasta que se inicien los alegatos finales. El 14 de febrero de este año, la Cancillería boliviana, a través de un comunicado, reveló que Bolivia admitió que el Silala fluye de manera natural hacia Chile, lo que ocasionó una severa crítica del MAS en contra de la canciller, Karen Longaric.


Más adelante dijo que entre Bolivia y Chile existe una extensa frontera de casi 1.000 kilómetros, en la cual hay recursos hídricos transfronterizos y posiblemente muchos de ellos vienen de Chile hacia Bolivia “en una proporción importante”. Abogó por lograr equilibrios razonables “y no sólo concentrarnos en un fenómeno como es el Silala”.


Recordó que NNUU trabajó un nuevo derecho internacional de aguas transfronterizas para usos no navegables, ese tipo de propuesta internacional debiera ser ensayada por los gobiernos bolivianos con Chile y con el resto de los países, se debería buscar la posibilidad de adherirse a esos protocolos, recomendó.



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