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Ayer se realizó el cierre de la Expedición Científica a los Grandes Lagos Tectónicos de Exaltación, organizada por el Grupo de Trabajo para los Llanos de Moxos. El evento se realizó en el sitio arqueológico de El Cerro.

Los participantes de la expedición de varias instituciones científicas nacionales (Museo Nacional de Historia Natural, Centro de Investigación de Biodiversidad y Medio Ambiente-UAB, Centro de Investigación de Recursos Acuáticos-UAB, Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés) e internacionales (Universidad de Bonn, Universidad de Bern, Institut de Recherche pour le Développement, Wildlife Conservation Society) realizaron breves presentaciones ante las autoridades de Exaltación sobre los resultados del trabajo de campo desarrollado durante cinco semanas.

De acuerdo con un comunicado de Grupos Para Los Llanos de Moxos, los Grandes Lagos Tectónicos de Exaltación se formaron durante un gran evento tectónico relativamente reciente, aproximadamente hace 5.800 años atrás. Su extensión es comparable a la superficie del lago chico del Titicaca, pero con profundidades máximas menores, de entre 2,5 y 5 metros. Los lagos se encuentran en la ecorregión del cerrado beniano, en su parte central hacia el norte. En la parte sur, se hallan en la transición entre el cerrado beniano y los citados Llanos de Moxos.

La expedición visitó cuatro diferentes sitios de estudio, empezando por el río Iruyañez y los alrededores de El Cerro y continuando por el lago Guachuna y el lago Ginebra. Se prosiguió por el lago Rogaguado y los alrededores de la comunidad de Coquinal.

Los investigadores estudiaron las plantas, mariposas, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos de la región, así como la limnología, biodiversidad y paleoecología de cuatro de los grandes lagos tectónicos de Exaltación. Por otro lado, las arqueólogas realizaron exploraciones preliminares en todos los sitios, así como tres excavaciones estratégicas en El Cerro, el lago Ginebra y el lago Rogaguado.

En conjunto, los biólogosregistraron al menos 615 especies de vertebrados y alrededor de 150 especies de mariposas, incrementando así el conocimiento sobre la biodiversidad de la región y ampliando la extensión de la distribución conocida de algunas especies, incluyendo nuevos registros para el país. La presencia de especies como el borochi (Chrysocyon brachyurus), la gama (Ozotocerus bezoarticus) y el bufeo (Inia boliviensis) demuestra que todavía es una zona con poca intervención humana y altos valores de conservación.

En el caso de los cuatro lagos estudiados, hay diferencias notables en la ictiofauna presente, por un lado, refleja las condiciones ecológicas variables en cada uno, como por ejemplo la profundidad y transparencia del agua o la historia de los mismos. Según la gente local, lo que también se evidencia en algunas imágenes satelitales, en los últimos años, la transparencia del agua ha cambiado en Guachuna y Rogaguado.

Todavía el equipo requiere analizar las muestras en laboratorio para poder evaluar las razones de este cambio con mayor certeza. Una hipótesis preocupante puede deberse al incremento de la frecuencia e intensidad de los fuegos en las pampas y chaparrales del cerrado y sus efectos de contaminación de los lagos con cenizas. De todas maneras, la frecuencia de fuegos antropogénicos en la región es una amenaza a pesar de la resiliencia de la vegetación frente el fuego.

Las arqueólogas han trabajado con guías locales en la prospección de 10 sitios priorizadas por las autoridades y/o las comunidades locales. En términos de obras monumentales, se documentaron y mapearon conjuntos de montículos rectangulares a orillas de la laguna Ginebra, plataformas elevadas de cultivos asociados a pequeños montículos cercanos a las lagunas de Guachuna y Rogaguado.

Sin lugar dudas, uno de los sitios más emblemáticos que pudo ser investigado, de manera preliminar, es el sitio de El Cerro, ubicado aproximadamente a tres kilómetros del río Iruyañez. El sitio es una gran isla de bosque sobre la cual se eleva una formación rocosa de 40 metros de altura que domina el paisaje y sobre la cual se encontraron dos estructuras cuadrangulares paralelas con muros de piedra, ambas con una superficie de 7 x 7 metros. La importancia simbólica de El Cerro perdura hasta el día de hoy en la población Cayubaba, quienes lo relacionan a sus lugares sagrados del pasado y del presente.

A orillas de la laguna Ginebra, se excavó un área de 4 x 4 metros, en el sitio habitacional ubicado en la comunidad de Jaschassa, que permitió evidenciar una larga secuencia de ocupaciones precolombinas de manera ininterrumpida. Los materiales cerámicos recolectados permitirán definir una primera cronología cerámica para esta área. Además, los restos encontrados en pozos de desechos domésticos ayudará a conocer la relación del hombre con el medio ambiente en el pasado. Cerca de Coquinal, a orillas del lago Rogaguado, se excavó en Paquío un pequeño montículo formado por acumulaciones secuenciales de desechos de conchas del mismo lago, fragmentos de cerámicas, restos de fauna y botánicos.

Robert Wallace, de Wildlife Conservation Society y líder de la expedición científica, explicó que los grandes lagos tectónicos de Exaltación son un buen ejemplo de la importancia que tienen las áreas protegidas subnacionales en Bolivia para la conservación de grandes extensiones de alto valor biológico, incluyendo ecosistemas únicos que proveen servicios ecológicos críticos a los actores locales y a la sociedad en general.

“En nombre de los más de 20 científicos bolivianos, quienes han participado en la expedición, quiero destacar que ha sido un gran honor coordinar con la Subcentral Indígena Cayubaba y el municipio de Exaltación la planificación y realización de la expedición y los estudios. Tenemos el compromiso con las comunidades y los otros actores de devolverles la información en un informe extenso hasta fines de abril 2022; mientras tanto vamos a continuar compartiendo noticias sobre los acontecimientos de la expedición en Facebook
(https://www.facebook.com/grupollanosdemoxos)”, informó.

Carla Jaimes Betancourt, de la Universidad de Bonn aseguró que la expedición científica a los grandes lagos de Exaltación permitió verificar el alto potencial arqueológico que tiene esta área.

La especialista no descarta que futuras investigaciones permitirán conocer más detalles respecto al uso, cronología y el abandono de El Cerro. “De manera similar para los otros sitios, futuros análisis de laboratorio nos permitirán datar la antigüedad de estas ocupaciones, así como conocer sus hábitos alimenticios”, señala.

Por su parte, Gonzalo Hurtado, alcalde de Exaltación destacó la participación de las 26 comunidades indígenas de la nación Cayubaba, miembros que se dedican a la preservación y el cuidado de sus recursos naturales.

“A simple vista podemos ver riqueza en nuestra flora y fauna, dentro de todos nuestros municipios que queremos seguir protegiendo, pero al mismo tiempo queremos explotar nuestro turismo, nuestra riqueza”, resaltó el burgomaestre.

Agregó que como municipio se comprometen en indagar con el fin de tener la certeza sobre esta presencia de poblaciones ancestrales y la infraestructura arqueológica que ahora existe, con el objetivo de señalarle al departamento y al país que en nuestro territorio existen importantes yacimientos arqueológicos que en el futuro nos plantearán generar diferentes políticas municipales.

“Estamos buscando la cooperación de instituciones de investigación del propio estado a través de su órgano rector para que nos den certeza de que los lagos tectónicos están relacionados a un sistema de manejo hidráulico para la producción que utilizaban los pueblos antiguos, si se confirman esos hechos, como municipio diseñaremos las políticas públicas más adecuadas para el aprovechamiento de estos importantes yacimientos arqueológicos”, concluyó Hurtado.

El presidente del Subcentral Indígena Cayubaba, Roddy Chávez, dijo “La expedición ha tenido mucha importancia, es lo que nosotros siempre anhelamos, porque nos permitirá actualizar nuestra gestión territorialNosotros como pueblo indígena estamos sumamente agradecidos por esta expedición, más que todo porque enriquecerá ese tema. Las autoridades estamos con una expectativa positiva del informe en el punto de El Cerro. Asimismo, esperamos que nuestra documentación se enriquezca, tanto para la subcentral como para el municipio”.

Zulema Lehm, coordinadora del Grupo de Trabajo para los Llanos de Moxos, enfatizó el compromiso de las instituciones en dar continuidad a las acciones de investigación, conservación y desarrollo sostenible de la región hacia el futuro, según las prioridades de los actores locales y las capacidades de las instituciones que forman parte del Grupo de Trabajo para los Llanos de Moxos.

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