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Si las encuestas y las proyecciones se cumplen, el Movimiento Al Socialismo (MAS) sufrirá una de sus peores derrotas electorales que 'tritura' los resultados de las elecciones de 2020. Así lo anticipa el analista Roger Cortez, al referirse a cómo se configurará el espectro político después de las elecciones de alcaldes y gobernadores que se realizarán este domingo.

Cortez analizó la política nacional en el programa Qué Semana que se emite todos los sábados a través de los micrófonos de EL DEBER Radio.

El especialista centró su mirada en El Alto donde la candidatura de Eva Copa, es de lejos, uno de los mayores fenómenos políticos del país.

Copa llegaba como favorita para su designación como candidata del MAS por este municipio, pero su marginación de la lista oficial impuesta por los jerarcas de su partido llevó a la expresidenta del Senado a postular por la agrupación Jallala.  

“La gran novedad es El Alto, donde el MAS y su jefe de campaña, Evo Morales, es el responsable de sacar a empujones a su candidata ganadora. La importancia del triunfo de la señora Copa es que taladra el alma del MAS en su centro más vital e importante. Incluso más que el Chapare, donde existe una fidelidad espontánea y forzada”, explicó Cortez.

En el plano netamente político, según Cortez, Copa representa lo que prometieron el presidente Arce y el vicepresidente Choquehuanca a su partido: la renovación.

Desde la salida forzada de Evo Morales, tras el fallido proceso electoral de 2019, muchos simpatizantes exigieron cambios en el partido azul.

Pero el presidente y vicepresidente se equiparon con toda la tradición masista que ha intentado deshacerse de los candidatos que les hacían sombra”, dijo.

Luego sostiene que “un MAS ultra disminuido tiene razones muy fuertes para pedirles cuentas al jefe de campaña (Evo Morales) y al presidente y vicepresidente que abandonaron los compromisos de renovación”.

En la región oriental, sostuvo que la mayor sorpresa es la figura de Gary Añez, un candidato sin pasado político que se enfrenta a aspirantes con mucha trayectoria.

Cuestionó la idea muy marcada del partido oficialista de querer direccionar el voto hacia candidatos su misma línea política. En este contexto, dijo que tanto el presidente como el vicepresidente e incluido el propio Morales han realizado amenazas para tratar socavar a las autoridades que nos les sean incondicionales.

“Han triturado el triunfo de octubre pasado, la estabilidad del Gobierno se ve cada vez más amenazada”, dijo.

Matizó que el electorado boliviano es crítico, que genera pesos y contrapesos. Por ejemplo, señaló que algunos candidatos oficialistas no ganarán en zonas tradicionalmente masistas.

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