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A una semana de las elecciones generales en Bolivia, medio de comunicación del exterior señalan que el llamado 'milagro económico' durante el gobierno de Evo Morales, muestra fisuras cada vez mas serias en todas las áreas. Así lo refleja el análisis al que acudió La Nación, de Argentina, con ejemplos que exponen la señales de debilidad del modelo económico, pese a que Bolivia atravesó tiempos de bonanza gracias a los precios internacionales de las materias primas.

Un caso sirve de ejemplo. En Ivirgarzama (Cochabamba) se alza el estadio de fútbol Evo Morales Ayma I, inaugurado en 2011, con capacidad para 40.000 personas en una ciudad de 40.000 habitantes. "O sea, toda la población de Ivirgarzama, incluyendo bebés y ancianos, debería ir al estadio al mismo tiempo para poder ocuparlo en su totalidad", critica la publicación de La Nación.

Y es que el tema de obras públicas es una de las principales observaciones de la administración estatal del gobierno de Evo Morales, donde la construcción de centros deportivos estuvo por encima de otros espacios, como centros de salud, y Bolivia lo sintió con la llegada de la emergencia del coronavirus, tal y como lo señalaron desde distintos frentes que combatieron al virus.

Según los datos oficiales, en diez años (2007-2017) el programa Bolivia cambia, Evo cumple, destinó el 41% de sus recursos a la construcción de canchas, estadios e instalaciones deportivas, un 24% a escuelas y solamente el 9% a salud.

Y mientras las canchas no se usaban, se dio cuenta que los servicios de salud y funerarios no dieron abasto en el momento del colapso por el Covid-19.

"Desde hace años las ciudades argentinas de las zonas limítrofes conocen bien el deplorable estado del sistema de salud boliviano por la cantidad de personas que deben cruzar la frontera para atenderse", observan desde Argentina.

Tras la salida de Morales del poder, en noviembre de 2019, se evidenciaron una serie de fisuras que fueron expuestas por analistas y hombres de economía, como Mauricio Ríos García, quien detalló, entre otros aspectos, que el modelo económico masista dejó "una economía destruida".

Ríos García explica en su blog que el régimen de Morales tuvo mucha suerte, porque cuanto más gastaba, más se incrementaba la cotización internacional de commodities, pero el modelo jamás tuvo sustento de largo plazo, pero sí un enorme auge cortoplacista.

"Por supuesto, sí que Bolivia creció y mucho, pero crecer por crecer nunca es bueno. Lo que importa es crecer con fundamentos de largo plazo. El modelo fue cerrado al mundo y pretendían industrializar el país con saltos al proceso absurdos, que nunca terminaron de concretar. No fue auge, sino una burbuja de proporciones siderales", observa.

Para el analista financiero, mucho incauto cayó en la narrativa oficialista y los datos macro trucados. Ejemplo: cuando Hacienda hablaba de la triplicación del PIB en 13 años, se refería apenas al nominal (suficiente para invertir como si no hubiera mañana). Ve que desde el Estado no aceptaron que el problema era el exceso de gasto y no la falta de ingresos, pero con el diagnóstico errado apostaron al reemplazo de hidrocarburos por la agropecuaria y biodiésel y bioetanol.

Algunos datos para agregar:

– PIB 2019, según Bloomberg antes del fraude: 3,8%
– Déficit fiscal por sexto año consecutivo: 8%, $us 3.300 MM
– Déficit comercial: $us 722 MM
– PIB per cápita: $us 3.841
– Calificación de riesgo (Fitch, S&P) antes del fraude: perspectiva negativa.

​​"El uso de porcentajes puede confundir cuando se trata de números pequeños. Bolivia creció efectivamente a altas tasas, pero hoy sigue siendo el país más pobre de Sudamérica. Sin ir más lejos Paraguay por ejemplo, tiene un PIB per cápita de $us 5.800", expuso el economista Alejandro Arana a La Nación.

Meses atrás, Infobae también reflejó que hay señales claras de agotamiento del modelo de crecimiento seguido por Bolivia en los últimos años. Señales que se vuelven muy preocupantes cuando se considera que el país partía de muy abajo en todos los indicadores, lo cual implica que el crecimiento debía ser muy fuerte y sostenido para permitir un salto decisivo en las condiciones de vida de la población.​​

Para citar otro ejemplo, desde el exterior también observan el caso de la gente que trabaja en la informalidad. Más del 70% de la economía del país es informal (no paga impuestos) y el 10% de la población económicamente activa trabaja para el Estado. 

"Evo puso al país en un proceso de endeudamiento para financiar proyectos que no necesariamente generaron más ingresos. Hasta 2013 tuvimos superávit fiscal y luego empezamos con el déficit. Los otros siete años tenemos un acumulado de más del 40% del déficit fiscal. Los resultados macroeconómicos muestran que hubo una situación de contexto externo favorable que fue totalmente desaprovechada", explicó a La Nación, Germán Molina Díaz, de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

Mientras estos datos resaltan se avizora un futuro complejo para el país y será en las urnas que los bolivianos decidan el camino a seguir.