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Como ocurrió en octubre del año pasado, una vez más la Iglesia Católica, la Unión Europea (UE), Naciones Unidas y algunas embajadas en Bolivia del viejo continente se unen nuevamente, como lo hicieron durante el proceso de pacificación del país tras la renuncia de Evo Morales en octubre y noviembre del año pasado. Lo hacen para acercar a las partes al diálogo para que se levanten los bloqueos de rutas que impide la provisión de oxígeno en las ciudades del occidente del país.

Se supo que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el Gobierno trabajan ya en el proceso. Fuentes diplomáticas lamentaron la actitud de algunos partidos políticos que no asistieron a la convocatoria dominical que llevó adelante el Poder Ejecutivo y esperan un cambio de actitud, tanto en ellos como en los dirigentes de la Central Obrera Boliviana y del Pacto de Unidad.

Dos grandes protagonistas de la facilitación del año pasado ya no están. El monseñor Eugenio Scarpellini falleció hace poco víctima del Covid-19, mientras que el embajador de la UE, León de la Torre, terminó sus funciones en La Paz y partió rumbo a su país, España, hace poco más de una semana.

A título personal, el director de comunicación de la embajada de la UE en La Paz, Wálter Mur, comentó en su cuenta de Twitter: “En medio del clima de agitación social, discretamente, se pone en marcha otra vez un mecanismo de diálogo y pacificación dirigido por instituciones bolivianas y con los mismos actores que lo facilitaron a finales de 2019. Habrá luz muy pronto...” 

El Alto Representante de la UE desde Bruselas, Josep Borrell, en un comunicado oficial, señaló que las elecciones "pacíficas, creíbles, inclusivas y transparentes” en Bolivia son importantes para el pueblo boliviano. El TSE ha iniciado un diálogo para encontrar una solución a fin de superar las divisiones y lograr consensos apoyados por todos los actores políticos y el pueblo boliviano, que merece y tiene derecho a elecciones democráticas.

Sugirió que es de vital importancia que “el diálogo político continúe pacíficamente, con un espíritu de compromiso y solidaridad, dentro del marco institucional establecido y en pleno respeto de las libertades fundamentales y principios democráticos”.

Como Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, instó a todas las partes a dejar de lado sus diferencias y comprometerse con una solución que resuelva tanto las preocupaciones relacionadas con el coronavirus como el derecho de las personas a votar.

Además, recalcó que la UE es un socio importante de Bolivia en la promoción del desarrollo económico y social, “así como en el fortalecimiento del estado de derecho. Si las condiciones de salud y seguridad lo permiten, mantenemos el compromiso de observar un proceso electoral democrático en Bolivia”, manifestó.

La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), por su parte, reiteró su disponibilidad para facilitar el diálogo respecto al conflicto que se vive por la fecha electoral, pero también llamó a dirigentes sociales que levanten los bloqueos y que acepten las conversaciones, reportó Erbol.

Exhortamos a los dirigentes sindicales a deponer actitudes de violencia, levantar los bloqueos y aceptar un diálogo sereno en búsqueda de soluciones. No pongan en peligro la salud y la vida de los bolivianos, de ustedes mismos y de sus familias, sirviendo a consignas políticas y reivindicando la realización de elecciones en medio de una subida acelerada de contagios y muerte de tantos compatriotas, además de agravar la ya difícil situación económica que vivimos”, dice el comunicado de la CEB.

La representación de la Iglesia manifestó su preocupación por el agravamiento de la violencia en el país y la condenó “venga de donde venga”.
Es irracional e inmoral el utilizar la pandemia para desestabilizar las instituciones del país por las consecuencias de pérdida de vida de hermanos bolivianos”, reflexionó.

La CEB, asimismo, señaló que el TSE es el poder del Estado que debe fijar la fecha de las elecciones. Reivindicó separación de poderes y señaló que los otros órganos, al representar los intereses de los partidos políticos, no son quienes deben decidir en lo referente a la organización de las elecciones.