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Eugenio Scarpellini, obispo de la ciudad de El Alto, falleció en las últimas horas a causa del Covid-19. Había dado positivo y su cuadro clínico se complicó.

Se trata de un monseñor que nació en Bérgamo, Italia, pero que dedicó gran parte de su vida a trabajar por la comunidad boliviana. En sus últimas declaraciones expresaba su pesar por cómo la pandemia afectaba a su país, cobrando la vida de familiares y amigos.

Ayer la diócesis confirmó que el prelado padecía coronavirus, descartando, sin embargo, que necesitara plasma para su tratamiento. Un escueto parte médico indicaba que se encontraba “estable”.

Yo soy de Bérgamo, uno de los lugares donde existe un foco fuerte (de Covid-19) y estoy en contacto con amigos y familiares para ver cómo hacen allá para evitar el contagio. Es una situación muy preocupante”, había dicho Scarpellini en una de las últimas entrevistas que tuvo con EL DEBER, en marzo de este año.

Su deceso fue confirmado por la Arquidiócesis de La Paz a través de un comunicado. “El administrador Apostólico Mons. Edmundo Abastoflor, Mons. Aurelio Pesoa, Obispo Auxiliar de La Paz, el presbiterio de La Paz, la vida consagrada, los laicos. Comunican que el Señor ha llamado a: + Mons.  Eugenio Scarpellini”, se difundió en redes sociales.

Scarpellini nació en Bérgamo, Italia, el 8 de enero de 1954. Falleció a los 66 años de edad.

Llegó a Bolivia en 1988 como sacerdote. Fue párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Copacabana y El Salvador. También ejerció como Director General del Colegio "Marien Garten", en La Paz y residente de dos Centros de rehabilitación para niños y adultos. 

En 2010, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo Auxiliar de la Diócesis de El Alto y en 2013 el Papa Francisco lo designó como Obispo.

En su trayectoria también fue Secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana y cobró gran protagonismo durante las negociaciones para lograr la pacificación del país, durante el conflicto electoral de 2019.