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Los primeros días de octubre han sido negros para los narcos. Los traficantes internacionales que operan en el país han convertido el territorio nacional en el puente de salida de droga hacia otros destinos, es también en Bolivia donde fabrican pasta base de cocaína y refinan este estupefaciente. Esta semana fueron golpeados en varios operativos que obstruyeron su intento por realizar operaciones de tráfico ilícito de su producto. 

Estas acciones policiales se realizaron en Argentina, Paraguay, Chile, Perú y Brasil. El último caso resuelto se registró antes del fin de semana en Argentina, donde se desbarató una banda de traficantes compuesta por bolivianos y argentinos.

Los agentes detuvieron, al final de 19 allanamientos en tres provincias, a seis implicados, de los cuales cuatro tienen nacionalidad boliviana. Pero la operación antinarcóticos comenzó hace 18 meses en el aeropuerto Ezeiza de Buenos Aires, cuando un boliviano fue detenido tratando de sacar cocaína refinada escondida en un doble fondo de las maletas que llevaba. 

El hombre, que es parte de la banda delictiva, tenía que llevar el cargamento hasta España. 

Sin embargo, los investigadores argentinos no solo se quedaron con su aprehensión, ya que comenzaron con las pesquisas y peritajes a su teléfono celular, descubriendo que estaban frente a una organización que ingresaba cocaína desde nuestro país, la distribuían en diferentes provincias argentinas y también la sacaban hacia otros destinos europeos.

El sello que utilizaba la banda de los narcotraficantes de esta organización era una imagen de Nemo, el pez payaso que es la figura central de una película de dibujos animados. Algunos días después, en territorio chileno, los agentes especializados en la búsqueda de narcotraficantes descubrieron y desarticularon una organización criminal integrada por bolivianos y chilenos. 

Los miembros de la Policía de Investigaciones (PDI) detuvieron a un boliviano con casi 150 kilos de droga, entre clorhidrato de cocaína, pasta base de cocaína y marihuana. El hombre era el chofer de un camión de alto tonelaje, que había sido acondicionado para esconder los cargamentos ilícitos en compartimentos adheridos a su estructura. 

Las primeras investigaciones que se han iniciado en suelo chileno, indican que los camiones eran ingresados hasta  territorio nacional para ser modificados y cargados con el alcaloide, para luego intentar burlar los controles fronterizos y llegar con la droga hasta los miembros de la banda que la distribuían en otras poblaciones chilenas o la preparaban para sacarla de Chile. 

Durante esta misma jornada, en la zona conocida como Madre de Dios, en un tramo carretero que está en las cercanías de la frontera selvática que tiene Perú con Bolivia (en el departamento de Pando), los miembros de la Policía Nacional de Perú detectaron un vehículo tratando de ingresar hacia  territorio boliviano con cerca de 70 kilos de clorhidrato de cocaína.

Al descubrir los ladrillos de alcaloide escondidos en el techo de la camioneta en la que se movilizaban, los dos ocupantes fueron identificados como parte de la organización criminal de narcotraficantes ‘Los delfines de Alerta’, de la cual también son partícipes sus cómplices bolivianos. 

Una característica del hallazgo hecho en esa oportunidad fue que los paquetes de droga estaban marcados con un delfín, símbolo de los grupos narcos que en varias oportunidades han sido encontrados en los ‘golpes’ que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) ha dado en diferentes puntos del país.

Finalmente, para cerrar aquel 5 de octubre negro para los traficantes y miembros de organizaciones criminales que trabajan para los narcos, en la frontera entre Bolivia  y Argentina, los miembros de la Gendarmería Nacional detuvieron a dos bolivianos a bordo de motocicletas en su territorio. Al verlos los agentes los siguieron y cuando los  trataron de escapar fueron interceptados.

En su poder se les encontró armas de fuego y sustancias controladas, por lo que los medios digitales informaron en aquel momento, que podrían ser parte de alguna organización criminal que opera por la zona. 

Frente a esta realidad que se informa a través de los portales informativos, el comandante general de la Policía, general Rodolfo Montero, manifestó que se está ejerciendo controles más rigurosos en las fronteras del país para frenar el tráfico internacional de drogas y los delitos conexos.

Montero se refirió a que desde hace meses en los países limítrofes las fuerzas antinarcóticos están atrapando a traficantes, por lo que esa situación obliga a extremar esfuerzos para frenar la actividad ilícita. 

Los miembros de la Felcn, llevan adelante acciones contra el flagelo del narcotráfico e incluso ponen en riesgo sus vidas. La versión del comandante policial surgió luego de que el jueves de la semana pasada, tres oficiales de Umopar fueran secuestrados en la zona de Chapare, tras haber descubierto y destruido una fábrica de cocaína.

El general Rodolfo Montero manifestó que los traficantes emboscaron a los policías, pero que tras una movilización policial fueron rescatados y advirtió que no se permitirán más acciones delincuenciales que dañen a los policías, además de afirmar que los responsables serán sancionados como miembros de redes narcos que operan en territorio nacional.

Más incautaciones

 Un reporte digital de la revista militar Diálogo, del 6 de octubre, indica que los miembros del Grupo Especial de Frontera (Gefron) han confiscado casi el doble de droga en los primeros siete meses de este año, en comparación con el mismo periodo del año pasado, en diversos operativos realizados en los más de 900 kilómetros que tiene la frontera que nos separa del territorio brasileño.

El texto indica que el grupo especializado en estas intervenciones, que es parte de la Policía Militar de Brasil, secuestró entre enero y julio de esta gestión 6,8 toneladas de droga, mientras que, en este mismo periodo de 2019, las operaciones dieron como resultado el hallazgo de 3,6 toneladas de diversos tipos de alcaloide. La mayor cantidad de droga confiscada fue marihuana y cocaína, en pasta base y clorhidrato.