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El Gobierno descarta restricciones de horario y anuncia que concentrará operativos en desbloquear carreteras

Sabado, 20 de junio de 2026 a las 08:28

El portavoz presidencial, José Luis Gálvez, aseguró que no existe un plan para intervenir ciudades y que la Policía y las Fuerzas Armadas se concentrarán en liberar las rutas y proteger servicios estratégicos.

El Gobierno aseguró que el estado de excepción vigente en Bolivia no contempla restricciones generales de horario ni la paralización de las actividades cotidianas y afirmó que los operativos de las fuerzas estatales estarán concentrados principalmente en el desbloqueo de las carreteras.

Durante las primeras horas de aplicación de la medida, el portavoz presidencial, José Luis Gálvez, explicó que los bancos, mercados, hospitales, establecimientos educativos y comercios podrán funcionar con normalidad. También descartó que se haya dispuesto un toque de queda o una prohibición general para que las personas circulen o se reúnan.

“No hay una restricción de horario, en absoluto. Los bancos funcionan normalmente”, afirmó Gálvez, quien sostuvo que el objetivo de la medida es recuperar la normalidad después de 51 días de conflicto y 46 de bloqueos.

El portavoz señaló que el estado de excepción no fue decretado contra la población ni contra los sectores que mantienen demandas legítimas, sino para garantizar el abastecimiento de alimentos, medicamentos, oxígeno y combustibles, además de restablecer el tránsito interdepartamental.

Según explicó, la prioridad inmediata será despejar las carreteras para permitir que los productos lleguen a los mercados, que las ambulancias circulen sin obstáculos y que miles de transportistas y pasajeros varados puedan retornar a sus hogares.

Gálvez aseguró que no existe una planificación para intervenir militar o policialmente las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba, Santa Cruz u otras regiones. “No hay ninguna actividad policial o militar contra las ciudades”, manifestó.

Precisó que, si los puntos de bloqueo no son levantados voluntariamente, la Policía intervendrá para liberar las rutas y, en caso de ser necesario, contará con el apoyo de las Fuerzas Armadas, dentro de lo establecido por la Constitución, la ley y el decreto que declaró el estado de excepción.

El portavoz sostuvo que los derechos constitucionales permanecen vigentes y que la declaratoria no implica una autorización irrestricta para el uso de la fuerza. Indicó que cualquier intervención deberá respetar los derechos de los movilizados, pero también garantizar los derechos del resto de la población a la salud, la alimentación y la libre circulación.

¿Qué actividades están prohibidas?

Gálvez explicó que durante el estado de excepción está prohibido obligar a las personas a participar en bloqueos o movilizaciones, impedir el transporte de alimentos y medicamentos, obstaculizar el paso de ambulancias y vehículos de emergencia, y atacar u ocupar infraestructura pública.

También mencionó la prohibición de portar o utilizar armas de fuego, explosivos u otros elementos destinados a causar daños, además de desobedecer los perímetros de seguridad que eventualmente sean instalados en zonas específicas.

Las medidas adicionales que sean necesarias en determinados lugares podrán ser establecidas mediante resoluciones complementarias, pero no tendrán una aplicación general e indiscriminada en todo el territorio.

Protección de infraestructura estratégica

El Gobierno también desplegará policías y militares para resguardar plantas de agua, instalaciones eléctricas, bienes públicos y otros servicios considerados estratégicos.

Gálvez afirmó que durante las semanas de conflicto se registraron intentos de afectar servicios básicos e infraestructura estatal, por lo que se instalarán puestos de control donde las autoridades consideren que existe algún riesgo.

El portavoz reiteró que el diálogo con los sectores movilizados continúa abierto, pero remarcó que las carreteras deben quedar transitables. Convocó a quienes todavía mantienen puntos de bloqueo a retirarse voluntariamente y acudir a las mesas de negociación.

“El diálogo sigue abierto, pero las carreteras tienen que estar despejadas”, afirmó.

El Ejecutivo espera que la liberación de las rutas permita restablecer en breve los viajes nacionales, el ingreso de alimentos y medicamentos y la reactivación de las actividades productivas y comerciales.

“Es tiempo de volver a casa, a los mercados, a nuestro trabajo y a la producción”, sostuvo Gálvez.

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