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En el hospital de El Bajío hay 12 profesionales de salud en cuarentena. Todos sospechosos de estar contagiados de coronavirus. Según Carlos Fernando García, director del hospital, a las 7:45 del lunes llegó al centro asistencial un hombre, de 50 años, víctima de un paro cardíaco. El personal lo trató de reanimar durante varios minutos hasta que lo declaró muerto. 

Dos días después, los análisis confirmaron que se trataba de otra víctima de coronavirus, la quinta de la ciudad

García explicó que todo el personal que tuvo contacto con él, desde el portero hasta el responsable de la morgue, pasando por médicos y enfermeras, fueron puestos en cuarentena. Mientras la mayoría cumple el aislamiento en su domicilio, el médico que lo atendió está en observación en el mismo hospital. 

“El paciente llegó desvanecido, en una movilidad particular y hubo que alzarlo hasta la emergencia”, relató García.

“Esto se está haciendo un desastre. Estamos igual o peor que antes”, se queja Selva Vargas, del sindicato de trabajadores de El Bajío. Dice que están pensando protestar este domingo porque no cuentan con el material adecuado. Les han dado un barbijo N 95 para diez días, cuando debería usarse un por turno en estas emergencias. 

Explica que el caso del hombre, de 50 años, pudo haber pasado por uno más de influenza, pero gracias a los contactos de una médica del hospital con el personal de Cenetrop se logró hacer la prueba y clasificar al fallecido como otra víctima de coronavirus. 

Selva Vargas dice que a este paso el hospital se quedará sin personal porque no tienen las medidas de bioseguridad necesarias para trabajar. Han convertido la emergencia en la sala Covid-19, pero no tienen ni el personal, ni las camas suficientes para trabajar. 

Además,  retiraron el micro que servía para transportar al personal, ya que solo llega hasta el Km 13, doble vía a la Guardia, pese a que algunos profesionales viven en El Torno o en Santa Rita. 

García, que estaba saliendo de una reunión en el Colegio Médico con el Sedes y el Municipio, estuvo de acuerdo con Vargas, pero saben que igual tienen que seguir atendiendo. Desde la Alcaldía y el Sedes han dicho, por separado, que no hay de dónde comprar los mamelucos categoría 4 para atender, que fueron prometidos entregarle un lote mañana, pero hay que seguir atendiendo. 

El protocolo Covid-19 indica que los pacientes tienen que ser identificados, aislados y se debe comunicar a la alerta temprana del Sedes para que se haga cargo del infectado en los hospitales especializados. Sin embargo, tanto en el caso del fallecido en El Bajío, como en el caso de la mujer que permaneció varios días internada en el Japonés, han demostrado que las emergencias desbordan los protocolos. 

García dice que tienen trajes de seguridad, pero en poca proporción, que cuando llegó el hombre de 50 años con ataque al corazón, solo tres de todos los que intervinieron estaban vestidos con los mamelucos que cubren todo el cuerpo. Los otros 12, quedaron expuestos.