“La Policía Boliviana aprehendió a Julio Lero Tayo, de 20 años, quien reconoció ser el autor del asesinato porque tenía problemas personales con la víctima, por lo que se descarta muerte por ajuste de cuentas, temas territoriales o minería ilegal, como se especuló”, escribió en sus redes sociales Eduardo Del Castillo, ministro de Gobierno.
La publicación se dio después de una serie de pronunciamientos de organizaciones e instituciones, incluida la Unión Europea (UE) y sus estados presentes en Bolivia, lamentando la muerte violenta de Francisco Marupa, indígena leco de una de las dos comunidades Torewa, en el Parque Madidi, por el lado del municipio de Apolo.
Además de la UE, se manifestaron la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP), la Defensoría del Pueblo, Cejis, y otros actores de la problemática indígena y de derechos humanos. La mayoría denunció las amenazas extractivistas y mineras en la zona.
Sin embargo, otras organizaciones, más cautas, creen que las cosas no están claras en este asesinato. Es el caso de la Contiocap, que exigió el cumplimiento del debido proceso durante toda la investigación, y que no sea el ministro de Gobierno quien dicte sentencia.
Contiocap lamentó la especulación sobre los supuestos móviles y hechos, además de la exposición de un indígena tsimane, sindicado como el principal sospechoso, quien ha sido llevado maniatado y jalado con una soga, por un civil, en presencia de la Policía.
Cuestionó la supuesta confesión sobre asesinato que habría cometido el joven indígena tsimane, “quien apenas habla el idioma español/castellano, y talvez no comprenda la magnitud de lo que declaraba. Tampoco se conoce la presencia de su abogado defensor durante la declaración, por lo tanto no hay garantías de que sus declaraciones se hayan desarrollado sin presión o coacción”.
En otro punto, la Contiocap criticó que este hecho hubiera sido utilizado por personas civiles para emitir acusaciones directas contra algunos miembros de la comunidad Torewa Campesina, de ser los autores intelectuales del crimen.
Conflictos por tierra
Según conocedores de esa parte de la Amazonía boliviana, existen dos comunidades Torewa, entre las que existen conflictos por territorio, la indígena y la campesina.
Para entender mejor todo, dijeron que hay que remitirse a la década de los 90, cuando Torewa era una comunidad agroecológica con muy pocas familias originarias, que iniciaron el trámite de su personería, a la par del trámite de la titulación de parte del pueblo leco, “lo que originó graves problemas, existen varios estudios sobre el tema”.
En esa época, los lecos lograron expandir su territorio hasta el río Hondo, límite del territorio, y cerca de donde habitaba Marupa, que aparentemente quería expandir su territorio.
“Hubo un pre acuerdo, que se rompió por falta de titulación individual, y se crearon las comunidades paralelas, que metieron a gente de otro lado, tsimanes, mosetenes, etc., como una pulseta social, peleando por escuelas, ítems, etc.”, dijeron los de la zona, pero prefirieron no dar sus nombres.
Minería
En 2021, según gente de la zona, aparecieron muchas cuadrículas mineras, pero observaron que actualmente bajó la intensidad de esa actividad. “Atribuimos esto más a problemas por tierras”, dijeron.
La Contiocap condenó de manera rotunda la violencia en las comunidades de la región, especialmente si la minería aurífera está detrás de estos hechos, por la escalada de violencia con total ausencia de Estado, que tiene antecedentes de ataque a la comunidad Chushuara, y posteriormente a una autoridad nacional en 2022, “que desde la Contiocap hemos venido denunciando reiteradamente”.
También hay preocupación sobre que quieran ‘tirar’ el problema al Sernap, para desalojar a una de las dos comunidades del Parque Nacional Madidi.
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PARA SABER
DESCONOCIMIENTO
Una de las observaciones de actores institucionales por la zona del Madidi, es que las organizaciones se pronunciaron con base en una sola perspectiva. “Lo más responsable sería esperar una investigación más completa, ya que la información se ha manejado de una manera muy sesgada”, cuestionaron.
DOS SOSPECHOSOS
Además del aprehendido, se mencionó a un hermano de este como presunto cómplice del crimen contra la vida de Francisco Marupa.