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La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), manifestó su aval para que la Fiscalía investigue a los impulsores de los bloqueos que mantuvieron en vilo a la población boliviana, que no dejó pasar alimentación ni medicinas por 12 días.

“Los hechos de violencia, los hechos de destrucción tienen que ser investigados para que siga su proceso que corresponda. Esto está en manos del Ministerio Público y será el Ministerio Público el que nos indique el camino que se está siguiendo”, señaló Ricardo Centellas, presidente de la CEB, cuando se le consultó si la investigación a los dirigentes, no perjudicaría el proceso de pacificación.

La declaración se realizó, en una conferencia de prensa que la Iglesia organizó, al término de la Asamblea Extraordinaria virtual de Obispos de Bolivia que se realizó del 19 al 21 de agosto.

En el Mensaje al Pueblo de Dios “Esperanza en medio de la adversidad”, Monseñor Aurelio Pesoa, secretario general de la CEB se refirió a los días adversos que vivió el país, por los conflictos sociales, sumados a la afectación de la pandemia por coronavirus.

“La pandemia sigue causando heridas profundas, desenmascarando nuestra vulnerabilidad. Hemos vivido y seguimos viviendo, días adversos en el país. Vemos con mucha preocupación cómo los intereses políticos han obstaculizado el afrontar esta situación como un frente común, cuando se aprovechaba la emergencia sanitaria y el avance de la enfermedad para hacer campaña electoral, para movilizar a los sectores descontentos vulnerando su libertad, obligándolos a bloquear caminos e impedir el paso de insumos básicos, incluso para los hospitales, poniendo en peligro la vida de conciudadanos bolivianos. No se puede lograr nada, si no anteponemos el bien común”, destaca el mensaje.

En ese sentido, pidió buscar de manera conjunta, los caminos para pacificar el país, basados en la verdad, la justicia, la libertad y el amor.

El mensaje

El mensaje de la Iglesia, también expresa la necesidad de empeñarse en un sistema educativo que priorice la búsqueda de la verdad de los niños y jóvenes, la formación de una conciencia moral honesta, que les capacite para ser profesionales con excelencia.

Seguiremos trabajando, desde los colegios de convenio y privados de la Iglesia, en una educación que busque calidad y contribuya al futuro de las jóvenes generaciones y a la construcción de un país en progreso y justicia”, establece.

También dice que es necesario un sistema de salud público para todos, sin excepción, en el que los más pobres puedan acceder a unos servicios de salud dignos, aumentando el presupuesto en salud al 10%.

Aclara que la salud no puede ser un negocio o el patrimonio de los que lo pueden pagar ni ser utilizada con fines partidistas, sino un bien social. “Por encima de ideologías y partidismos, debemos lograr un sistema de salud con capacidad para cuidar a todos los bolivianos y al servicio de la vida. Esto debe ser una prioridad nacional”, propone.

La Iglesia ve con dolor y preocupación que los que han sufrido las graves consecuencias económicas de la pandemia han sido los más débiles, vulnerables y menos protegidos. “Tenemos que luchar juntos, para que las políticas de Estado logren la inclusión social de la población, trabajo digno para todos y atención a los más pobres; todo esto centrado en la justicia social”, especifica.

Asimismo, expresa que hay la necesidad imperiosa que la política y la economía en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana, con líderes que impulsen un proceso de verdadero desarrollo aprovechando lo que tenemos.