El Valle Central de Tarija se ve amenazado por los incendios forestales y en menos de una semana ya se reportaron cinco siniestros, dos de ellos de magnitud, entre los municipios de Cercado y San Lorenzo.
"Esta semana hemos tenido tres incendios, en Churquis, Erquis, El Portillo y Quirusillas que es de gran proporción", afirmó el jefe de la Unidad de Gestión de Riesgos de la Alcaldía de Cercado, Álvaro Baldivieso.
El funcionario dijo que, pese al esfuerzo de los bomberos de la Policía y grupos voluntarios, los incendios demoran ser controlados debido a que existen ráfagas de viento.
En este mes de julio, se reportaron al principio el incendio en Churquis que fue sofocado después de dos días y después en Erquis Sud y El Portillo que se lograron controlar en menos tiempo por la rápida intervención.
Todavía queda el siniestro en proximidades del poblado de Quirusillas y de Camarón, ambos están localizados en la provincia Méndez del departamento de Tarija.
Juan Alberto Salazar, jefe del Grupo de Bomberos Voluntarios "Ángeles en el Fuego", admitió que están exhaustos por la cantidad de incendios debido a que no dan tregua en los últimos días.
Salazar contó que junto a los Bomberos de la Policía Nacional y los grupos voluntarios sofocaron el incendio de la comunidad de Churquis, luego en Erquis Sud y ayer en la zona El Portillo, en la capital tarijeña.
"En este momento estamos en Camarón intentando controlar, esperamos controlarlo", indicó el bombero.
Carlos Guzmán, representante de Bomberos Brasschaat, lamentó que la mayor parte de los incendios fueron originados por la mano del hombre, ya que algunas personas están acostumbrados a quemar basura o pastizales
El jefe de la Unidad de Gestión de Riesgos mencionó que en el municipio de Cercado se mantiene la alerta amarilla a causa de los incendios que se originan en medio de ráfagas de viento registradas en el Valle Central de Tarija.
Baldivieso añadió que en la parte baja los vientos alcanzan 45 kilómetros por hora y en zonas altas llegan a los 60 kilómetros por hora.
Las ráfagas de viento se convirtieron en el peor enemigo de los bomberos forestales que arriesgan su vida para sofocar los incendios forestales que siguen siendo una amenaza en esta región del sur del país.