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Como un balde agua fría recibieron los interculturales la detención del ministro de Desarrollo Rural y Tierras, Edwin Characayo. La exautoridad fue arrestada la noche del martes en flagrancia mientras recibía un soborno de 20.000 dólares. No obstante, un dirigente atribuyó este hecho a “una mano negra” que pretende manchar a su sector.

Characayo es acusado de liderar una red que pretendía cobrar hasta 380.000 dólares para apurar el saneamiento de predio ubicado en la localidad de San Ramón.  Solo él, según las primeras investigaciones, iba a recibir 100.000 dólares.

Ante esto, Oscar Castro, secretario Ejecutivo de la Federación Interculturales de la Chiquitania, dijo estar sorprendido por la noticia.  Según él, este hecho deja manchado a su sector porque la exautoridad tenía el aval político de su organización.

Esto es una sorpresa, nos deja traumados. En este momento estamos analizando y viendo qué va pasar con el Ministerio. Si hay corrupción, se tiene que aplicar la justicia”, dijo.

El dirigente detalló que Characayo “era parte de los interculturales”, específicamente de la zona de San Julián.

No obstante, dio el beneficio de la duda a la exautoridad y espera que pueda explicar cómo sucedieron las cosas. Además, sostuvo que se tiene previsto la realización de un ampliado de emergencia para analizar este hecho.

“Hemos confiado en él, y esperamos que nos responda con sinceridad. Son compañeros que conocemos y tal vez hubo una mano negra que hizo pisar el palito al compañero; conocemos su entorno. Esperemos que todo sea una mano negra, porque no hemos visto que haya favorecido a alguien”, sostuvo.

Desde La Paz, se informó que el Comité Ejecutivo de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarias de Bolivia está reunido en estos momentos en sus oficinas en la ciudad de La Paz para analizar el tema.


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