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Juan Carlos Fortún V. 

Se esconden en las sombras de la noche. Recorren las calles de Puerto Suárez y Puerto Quijarro entre la medianoche y las 4:00 del día siguiente. Los vecinos aseguran que no los ven. Los haitianos ingresan a ocultas en territorio boliviano por algún lugar de la amplia frontera que comparten Bolivia y Brasil, después aparecen en Pailón, localidad ubicada a unos 520 kilómetros de la línea fronteriza.

Conocedores del movimiento de los migrantes que ingresan ilegalmente al país, la Policía despliega sus operativos durante las noches en Puerto Suárez. En algunos casos hubo personas detenidas, incluso varios ciudadanos bolivianos fueron enviados al Ministerio Público acusados de tráfico y trata de personas. Cuatro se encuentran con detención domiciliaria.

A ellos se suman otras cinco personas, los cuales se encuentran con detención preventiva en la cárcel de Bahía, ubicada en la frontera.

Desde el Ministerio Público de Puerto Quijarro su representante no descartó que se trate de bandas que se dediquen a lucrar con la trata y tráfico de personas, las que estarían detrás de los traslados ilegales. Existe un proceso de investigación abierto.

Si bien hasta ahora la Policía boliviana desconoce la ruta que siguen los migrantes haitianos para llegar a Corumbá o las poblaciones brasileñas vecinas para ingresar a Bolivia, se sabe que existen dos grupos: los que llegan directamente desde la isla caribeña, huyendo de una crisis política y económica, y los que vivían refugiados en Brasil, pero que decidieron continuar viaje a Perú o Chile, atravesando territorio boliviano, debido a la emergencia sanitaria provocada por el covid-19.

Según los números que suministraron las autoridades policiales asentadas en los municipios fronterizos, en la última semana se han realizado tres operativos, antes se tenían uno por mes, en los que fueron detenidos más de 40 haitianos que fueron derivados a Migración para que sean colocados en frontera. Todos habían ingresado de manera irregular, sin sellar en sus pasaportes la salida desde un puesto fronterizo legal de Brasil y sin entrada regular a suelo boliviano.

En lo que se refiere a su ingreso a Bolivia, los ciudadanos haitianos, según el testimonio de las autoridades porteñas, ingresarían buscando rutas alternas evitando el control fronterizo. “Es imposible que estas personas entren por el principal acceso legal (en Arroyo Concepción)”, aseguró el comandante de la Policía en Puerto Suárez, Fernando Peláez.

Debido a la extensa línea fronteriza que se tiene con Brasil se facilitan las opciones de ingreso por los “pasos ilegales”, que dificulta que se tenga un control permanente las 24 horas del día.

La entrada de los haitianos a nuestro país se produce de forma ilegal porque, según el testimonio de una funcionaria del puesto fronterizo brasileño, solamente se permite el ingreso al país si es que la persona vive en una de las localidades aledañas a los límites territoriales, como por ejemplo Puerto Suárez, Puerto Quijarro y Arroyo Concepción, del lado boliviano. A territorio boliviano solo ingresan por el puente de Arroyo Concepción los habitantes de la localidad brasileña de Corumbá. Para los ciudadanos provenientes de otros lugares de Brasil y de Bolivia la frontera está cerrada.

Operativos en ruta

Uno de los problemas que enfrentan las autoridades policiales con los migrantes que son detenidos y puestos por Migración en la frontera de origen, en este caso Brasil, es que los mismos haitianos vuelven a ingresar a los pocos días de la deportación, pero utilizando nuevos trechos.

En las últimas dos semanas, según el reporte oficial, la Policía de Puerto Suárez ha capturado pequeños minibuses, entre ellos dos micros que cubren la ruta 61 en Santa Cruz de la Sierra, pero que estaban en la carretera transportando pasajeros extranjeros. Los conductores fueron detenidos y los vehículos retenidos.

“En estos últimos días detuvimos un micro que salía de la población de Yacuses, esto quiere decir que no llegan hasta frontera y que están utilizando otras vías alternas, porque saben que los vamos a retener”, aseguró Fernando Peláez.

Desde entonces, las empresas de transporte intermunicipal e interdepartamental que prestan servicios en las poblaciones fronterizas solamente pueden vender boletos a los pasajeros que presenten su documentación en regla. Por eso, los haitianos tienen que sortear los más de 500 kilómetros de distancia que separan la frontera con Pailón, utilizando diversos vehículos particulares, como buses, microbuses y camiones.

El tramo final

Cuando burlan los controles policiales en la frontera, los vehículos que transportan a los migrantes que ingresan ilegalmente al país se movilizan hasta Pailón o sus poblaciones aledañas. Por ejemplo, un vecino de Yacuses, comunidad que se encuentra ubicada a 43 kilómetros de Puerto Suárez, relató que en las últimas noches ha visto haitianos movilizarse, a pie, sobre la carretera en horas de la noche.

También existen los casos de grupos de haitianos que fueron estafados por algunos conductores. Algunos fueron abandonados a su suerte en la localidad de Cuatro Cañadas diciéndoles que habían llegado a Brasil, o en las inmediaciones de una comunidad menonita en el este de Santa Cruz, haciéndoles creer que se encontraban en Canadá.

El municipio de Pailón, gracias a las gestiones promovidas por un grupo de vecinos, viene ayudando desde hace un par de meses a estos migrantes. Los viajeros son hospedados en sus viviendas o si son grupos más numerosos, como los 200 que arribaron hace un par de semanas, son alojados en el coliseo del municipio.

La Policía investiga posibles conexiones con una red de tráfico y trata de personas.

Por lo general, los migrantes llegan al pueblo en horas de la noche y retoman el viaje hacia Perú o Chile a la mañana siguiente. Algunas veces son vistos caminando por la plaza o la avenida principal de esta población.

En esta semana, por ejemplo, este espacio deportivo fue nuevamente puesto a disposición de los haitianos cuando llegó un grupo de 50 personas, y el martes había unas 30, pero estas fueron hospedadas en un domicilio particular.

La estadía de estas personas es corta, porque generalmente se quedan a dormir y permanecen como máximo media jornada, de ahí se van hacía Santa Cruz de la Sierra u otras ciudades de Bolivia. “Se movilizan en grupos o individualmente”, añadió Eliana Molina, vecina de la localidad.

Por su parte, el secretario de Desarrollo de este municipio, Alberto Pérez, piensa que Pailón es un punto de parada para los migrantes debido al control policial que hay en Puerto Pailas, quizás el miedo a ser detenidos hace que los transportistas los dejen en esta población.

Cuando llegan a la capital cruceña, generalmente se hospedan en algún alojamiento de los que se encuentran en los alrededores de la terminal Bimodal.

De ahí se movilizan hasta los pasos fronterizos para intentar continuar viaje a Perú o Chile, de donde se comunican con la gente que les ofrecen alojamiento en Pailón por ejemplo, para informarles que se encuentran en su destino.

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