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Pese a la crítica situación de su salud, el ministro de Obras Públicas, Iván Arias, envió un audio describiendo la situación interna en el hospital donde lo atienden y lamentó los bloqueos que protagonizan los militantes del MAS en plena pandemia por coronavirus.


“Durante todo este tiempo que estoy en la clínica, he intentado abstraerme, por prescripción médica, de hablar de la situación del país, pero ¿cómo puedo alejarme de la realidad?, cuando siento el dolor, cuando veo la desesperación de los enfermos que piden aire, cuando los pasan a terapia intensiva o terapia intermedia y no hay oxígeno; cuando veo a los médicos que están desesperados y a las enfermeras correr por aquí o por allá”, expresa en el audio.  


Arias está internado en la Caja de Salud Cordes, de La Paz, desde el pasado 28 de julio, inicialmente por una afección pulmonar a raíz de un fuerte resfriado y su patología de base (diabetes) deterioraron rápidamente su salud. Entonces se confirmó el contagio del ministro con coronavirus y el domingo recibió su primera dosis de plasma. Ayer se informó que recibió su segunda dosis.


La Central Obrera Boliviana (COB) y el pacto de unidad, que son afines al MAS, dispusieron la huelga general indefinida y el bloqueo de caminos, paralizando al menos seis regiones. Hasta hoy por la mañana habían 75 puntos de bloqueo. 


La principal demanda es la realización de las elecciones el 6 de septiembre porque el Tribunal Supremo Electoral (TSE) trasladó la fecha de comicios al 18 de octubre.


Para el ministro Arias, los promotores de esta situación no son los militantes del masismo , sino los dirigentes de este partido, que son afines a Evo Morales. Aseguró que estos dirigentes se apropiaron de esos movimientos sociales y los están manipulando. "No son movimientos sociales, son un grupo de testaferros que no les importa la vida con tal de ganar dinero y recuperar los puestos de poder que tenían”.


El ministro confirmó que en los hospitales la realidad es la misma que fuera de ellos, no hay oxígeno y tampoco medicamentos. La ciudadanía forma filas interminables en puertas de las farmacias en busca de medicamentos tan sencillos como la aspirina, que tenía un costo de Bs 0,50 y que ahora cuesta Bs 3 en el mejor de los casos.


Asimismo, acabó con la existencia de tanques de oxígeno que había en el mercado y hacer recargar esos tubos llevó al colapso de las empresas que suministran este elemento. En varios casos incluso llegaron a la fabricación del oxígeno artesanal, que se vende en La Paz.