-¿Cuál es la importancia de la independencia de los medios en su relacionamiento constante con el poder?
Los medios tienen que ser independientes porque hay que fiscalizar al poder. Lo que estamos viendo en España e Hispanoamérica es que la pauta publicitaria se utiliza para comprar voluntades y periodistas. Nosotros creemos que en Hispanoamérica la gente está más sensibilizada con el miedo al comunismo, con la batalla cultural, porque tiene Cuba, tiene Venezuela.
-¿Cómo ve desde España el avance del socialismo en Iberoamérica?
Lo que vemos en Iberoamérica es preocupante. El socialismo del siglo XXI ha contaminado gobiernos, medios y estructuras sociales en países como Venezuela, Nicaragua, Cuba, y ahora intenta hacer lo mismo en Colombia, Bolivia o incluso en España. Es un proyecto global que busca el control absoluto del pensamiento, y que usa la mentira como arma. Lamentablemente, muchos no ven las señales hasta que es demasiado tarde.
-¿Cree que los medios de comunicación tradicionales en la región han sido cómplices de ese avance?
Totalmente. La mayoría de los grandes medios han sido comprados o cooptados, ya sea con dinero público, pauta institucional o presión política. Han abandonado su rol crítico y se han convertido en voceros del poder. En España ocurre lo mismo. Muchos medios repiten el discurso oficial. Y en Hispanoamérica, muchos periodistas que deberían informar se han convertido en activistas ideológicos.
-¿Cuál es el mensaje que usted lleva en sus visitas a países de América Latina?
Llevo un mensaje de alerta y de esperanza. De alerta, porque muchos países están repitiendo el mismo guion que llevó a Venezuela al desastre. Y de esperanza, porque hay ciudadanos valientes que están despertando. En Bolivia, por ejemplo, la gente ya no se cree el relato del MAS; en Argentina hay un renacer liberal; en Colombia hay una resistencia creciente. La clave es romper el monopolio de la narrativa oficial.
-¿Cree que la censura y la persecución ideológica ya son una constante en toda Iberoamérica?
Por supuesto. Si cuestionas al poder, te llaman fascista, negacionista, ultraderechista... Es el mismo libreto. Lo viví en carne propia: en España me persiguen judicialmente, me vetan, me quitan cuentas, pero no me doblegan. En Cuba te meten preso, en Venezuela te exilian, en Bolivia te hostigan con fiscales afines al régimen. Y lo peor es que muchos ciudadanos todavía no comprenden que eso es dictadura, aunque tenga ropaje democrático.
-¿Cuál es el papel de la nueva generación de periodistas ante esto?
Tienen una responsabilidad enorme. Los periodistas jóvenes no pueden conformarse con repetir la línea editorial de medios corruptos. Tienen que ser incómodos, valientes y comprometidos con la verdad. En EDATV estamos formando una nueva generación de comunicadores sin miedo. Y queremos replicar eso también en América Latina, donde hay talento, pero falta independencia.