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Lo que comenzó con la promesa de amor eterno apenas duró pocos días y todo se derrumbó para la pareja compuesta por Guillermo Parada y Francia Antelo. 

Contrajeron nupcias, por lo civil, en los días del paro multisectorial (el pasado mes de noviembre) y a fines del mismo mes lo hicieron por lo religioso, en la iglesia San Roque.

El enlace matrimonial fue 'acelerado' en una motocicleta, en los primeros días de noviembre. Guillermo recorrió con su esposa las calles y avenidas de la capital cruceña hasta llegar a una notaría. Ella vestía un casco, blusa blanca, pantalón negro y un velo, mientras que él se puso, además del casco de seguridad, una corbata de moño, camisa blanca y una bermuda.

Así comenzó esta romántica y pintoresca boda, que llamó la atención, ya que en las rotondas daban explicaciones, recibían las felicitaciones y los dejaban pasar. Los testigos se dieron modos para llegar, incluso se conoce que uno de ellos lo hizo en una bicicleta.

“No le deseo a nadie el calvario que estoy viviendo por el hecho de estar casada solo 16 días”, dijo Antelo este miércoles antes de ingresar a la Fiscalía de Santa Cruz. Y es que el amor y el sueño de formar una familia se 'estrelló' con el controversial caso de los 800 ítems fantasmas, que ponen a la pareja en la mira de la justicia.

Después de retornar del extranjero, donde pasaron su luna de miel, el marido desapareció y la mujer anunció el proceso de divorcio. 

Guillermo era jefe de los lecturadores de medidores de la cooperativa Saguapac (renunció el 30 de septiembre), pero se vio involucrado, junto a su hermano Antonio Parada, en la supuesta red de corrupción de la Alcaldía.

Mientras que Francia era su colega (sigue trabajando en la cooperativa), pero por ser su pareja fue citada como testigo.

Lo cierto es que la boda de ensueño, que comenzó en una moto y pasó por la Iglesia, ahora llega a los tribunales salpicada por el escándalo de los ítems fantasmas.

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