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El informe de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés) sobre destrucción de drogas, realizada este jueves en palacio de Gobierno, revela que en Bolivia se destruyeron e incautaron un total de 28 toneladas de drogas, distribuidas entre pasta base de cocaína, clorhidrato de cocaína y marihuana.


Según el reporte del representante de esta oficina, Thierry Rostan, fueron 10.935 kilogramos de pasta base, 7.328 kilos de clorhidrato de cocaína y el secuestro de 9.766 kilogramos de marihuana, lo que hace un total de 28.029 kilogramos de estupefacientes.


Fueron 565 actos de destrucción de los tres tipos de droga que organizaron las instituciones antinarcóticos. De esa cifra, la Unodc asistió a 213 para verificar la eliminación a cargo de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) y la Fiscalía antidrogas.


La Unodc valida la información de la destrucción de drogas ilegales en Bolivia en el marco de su Programa de Apoyo a la Implementación del Plan de Acción de la Estrategia de Lucha contra el Narcotráfico y Reducción de Cultivos Excedentarios de Coca del Estado Plurinacional de Bolivia, financiado por la Unión Europea.


Entre los principales hallazgos y conclusiones del trabajo realizado durante el 2021, la Unodc señaló que, con la muestra recolectada a través del acompañamiento a los actos de destrucción y la cantidad de sustancias controladas destruidas y validadas, se puede establecer que en Bolivia el procedimiento de destrucción de drogas ilegales fue realizado con índices importantes de transparencia, con seguridad y con el cumplimiento de estándares legales. 


Las recomendaciones realizadas por el organismo internacional señalan que se debe  mantener los estándares y buenas prácticas aplicadas en los actos de destrucción de drogas; fortalecer la capacitación continua de los intervinientes; realizar en lo posible el mantenimiento periódico a las balanzas utilizadas en el pesaje y re-pesaje de sustancias controladas secuestradas; finalmente promover estudios o diagnósticos ambientales sobre posibles impactos con la destrucción de drogas.

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