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En un solo negocio, IME Consulting Global Services movió más dinero que en toda su vida. La empresa española intermediaria para la compra de respiradores para Bolivia tiene nueve años de vida y en cada uno de ellos facturó un promedio de medio millón de euros (unos $us 548.900). 

Creada en 2011, afincada en España, con 10 empleados en planta, y 3.000 euros como capital ($us 3.293) , intermedió por la compra de 170 respiradores mecánicos para Bolivia por un supuesto costo de 4,7 millones de euros ($us 5,15 millones). Ahora ese negocio está en el ojo de la tormenta por supuesto sobreprecio, con al menos dos funcionarios detenidos y el ministro de Salud, Marcelo Navajas, prestando su declaración informativa. 

Su especialidad es la consultoría empresarial y su sede está en Bilbao, España. La compañía es pequeña, ya que tiene diez trabajadores en sus planillas y al año logra facturar medio millón de euros. Ignacio Mazarrasa Escoriaza es el dueño de la empresa. El ciudadano español firmó el contrato con el Estado boliviano por la venta de 170 respiradores mecánicos para atender la crisis sanitaria por el coronavirus. 

La firma, según el portal Infocif, que aglutina a empresas españolas, arrancó en 2011 con un capital de 3.000 euros y a la fecha logra facturar 500.000 euros al año ($us 548.900). Esa información también es publicada por el portal Expansión, que hace un ranking de las compañías de España. 

Estos portales muestran que IME Consulting Global Services tiene experiencia en consultorías empresariales y no se destaca en la adquisición de servicios y equipos médicos. Es calificada como una microempresa y su registro de funcionamiento es el 7022 en España. 

La compañía no logró expandirse a Madrid, por lo que su fuerte son los negocios en Bilbao, donde radica. 

El Ministerio de Salud de Bolivia informó, a través de un comunicado, que pagó por cada respirador $us 27.683, lo que hace un total de $us 4,7 millones, que fueron cancelados gracias a un financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entidad que verificó la adquisición y no la objetó. 

La empresa fabricante, GPA Innova, también de España, informó que cada equipo costó $us 7.194, lo que generó un sobreprecio en su adquisición. 

Con esas cifras, entre lo que cuestan y lo que pagó Bolivia hay una diferencia de más de $us 3 millones.

Los equipos fueron enviados a Bolivia la semana pasada en un avión de BoA.