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Todo comenzó en Caracollo, la población orureña que está 190 kilómetros de La Paz. Desde allí y durante siete días, el expresidente y líder del MAS, Evo Morales, comandó una marcha para defender al Gobierno del presidente Luis Arce, quien obtuvo el 55,1% de los votos en las elecciones de 2020.

Pero, hay tensión y temor por los “grupos de choque” afines al MAS que en anteriores oportunidades salieron a las calles para evitar manifestaciones de protesta de opositores y activistas ciudadanos. 

El alcalde de La Paz, Iván Arias, también exteriorizó su preocupación por posibles acciones violentas contra monumentos y edificios públicos; recordó que envió una carta al ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, para pedir la cooperación de la policía, pero no obtuvo respuesta alguna. “En realidad, han sido varias cartas que hemos enviado en los últimos meses para coordinar temas relativos a la seguridad ciudadana y no tenemos respuesta”, afirmó.

“Como paceños no tenemos porqué oponernos a una marcha, La Paz es el centro de marchas de todo tipo y los paceños estamos acostumbrados. Lo que pido a los paceños que no nos prestemos a la provocación y espero dentro de las filas de los masistas no existan grupos que empiecen a tirar piedras a las casas, a las instituciones públicas, que agarren bombas molotov”, subrayó el alcalde. 

La marcha del MAS llegará en las primeras horas de la tarde a La Paz. Se ha previsto una multitudinaria concentración en la plaza San Francisco a donde también arribará otra columna formada por representantes de Yungas y las provincias del Norte de La Paz. El presidente Arce estuvo al inicio de esa segunda actividad política y reivindicó la unidad de los sectores sociales que respaldan su Gobierno y lanzó duros cuestionamientos a los opositores y líderes regionales que promovieron la protesta contra la Ley 1386. Esta norma fue abrogada tras la presión social de los nueve días.

El mandatario señaló que los opositores quieren “desconocer la democracia y el pueblo se moviliza”. Afirmó que la movilización apuesta por la tranquilidad que se requiere para “trabajar como antes”. “Estamos sacando adelante el país y eso a ellos no les gusta, no les conviene porque eso ratifica una vez más la sabiduría del pueblo boliviano que nos dio su apoyo en octubre, porque la economía avanza, la economía no se para, hermanas y hermanos”, sostuvo Arce tras un ritual andino celebrado en la Cumbre del Cristo, un sitio ubicado a 4.700 metros sobre el nivel del mar que marca el inicio del descenso a las comunidades subtropicales de Yungas y el territorio amazónico. El lugar es considerado sagrado para los pueblos originarios de los Andes.

“Si van a seguir provocando, el comité cívico, nos vamos a trasladar hasta Santa Cruz por la defensa de nuestra lucha”, afirmó en ese evento el dirigente de la Federación de las Comunidades Interculturales del Norte de La Paz, Beto Casillas, quien se presentó como uno de los promotores de esta segunda movilización.

En ese mismo tono, el secretario ejecutivo de la Confederación Sindical de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), Eber Rojas, señaló que “si la derecha no se rectifica, que desalojen la patria, que retornen de donde han venido”. Rojas hizo esta declaración a radio Kawsachun Coca mientras caminaba por la carretera que une a Oruro y La Paz, junto a Morales.
La marcha del MAS llegó ayer hasta la periferia de El Alto. Se prevé que este lunes parta desde Senkata donde perdieron la vida 10 ciudadanos en el contexto de la crisis política de 2019 y la renuncia de Evo a la presidencia, tras las fallidas elecciones de ese año.

El MAS entiende que ese año hubo un “golpe de Estado”, mientras que la oposición considera que la crisis de 2019 es una consecuencia del desconocimiento de los resultados de los resultados del reférendum del 21 de febrero de 2016, que le ordenaron no repostularse a la presidencia.
Con esta última lectura, Guillermo Paz, uno de los representantes de la plataforma ciudadana 21F, señaló que la movilización del MAS puede ser violenta por la presencia de los llamados “grupos de choque” que ya se movilizaron en varias ocasiones. Recordó que hace dos años, hubo grupos violentos que quemaron autobuses municipales Puma Kataris y viviendas de periodistas y que la justicia no avanzó en el esclarecimiento de esos casos.

“Pedimos que Morales ordene a sus grupos de choque que no destrocen nuestros monumentos. Nosotros no provocaremos ya que no es una marcha, sino un desfile que quiere lavarle la cara al expresidente”, señaló el activista, quien resultó herido este año en otras manifestaciones que lideró la oposición. Identificó a grupos como Columna Sur y Satucos, que son afines a sectores del gobernante MAS, como los más visibles.

Por su lado, el profesor universitario Jorge Alvarado, quien es parte de las plataformas ciudadanas, se mostró preocupado por señales que se dieron la pasada semana cuando estalló un artefacto en las puertas de la oficina de la Conferencia Episcopal de Bolivia y echaron pintura en la fachada del Palacio Consistorial. “Hasta el momento, los únicos que han demostrado que pueden generar violencia son estos grupos”, dijo.

Pero, el MAS descarta la violencia. El presidente de la Cámara de Senadores, Andrónico Rodríguez, afirmó que pedidos de seguridad como el que hizo el alcalde Arias “no son necesarios, porque la marcha es totalmente pacífica. Rojas, el líder de los campesinos, consideró que planteamientos como el que formuló Arias “son (actos de) discriminación” contra miles de ciudadanos del país, mientras que el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB) defendió la legitimidad de la movilización “para hacer respetar el 55% de los votos que tuvimos en octubre de 2020”.

La marcha fue multitudinaria. En promedio, según cálculos de la Policía, se movilizaron en la carretera unas 25.000 personas. La vigilancia de los efectivos estuvo orientada a dirigir el tráfico de vehículos y pedir la reducción de velocidad. La columna se desplazó por el carril de llegada a La Paz.

El senador Rodrigo Paz, de la opositora Comunidad Ciudadana (CC), recordó que en La Paz trabajan unos 300.000 funcionarios públicos que “irán a respaldar la concentración de San Francisco”. El senador Leonardo Loza (MAS), quien participa de la movilización, señaló que cada día “se suman más sectores”, mientras Evo Morales considera que se logrará reunir a un millón.

“La Paz va a reventar de alegría”, afirmó el exmandatario sobre la convocatoria “que será pacífica”.

La ministra de Trabajo, Verónica Navia, informó ayer que “no habrá tolerancia” para los funcionarios que deseen participar, pero aclaró que no está prohibido pedir permiso, siempre en función de los reglamentos de cada institución estatal.

Respecto a las previsiones sanitarias, Paz Pereira hizo notar que la concentración multitudinaria de este lunes “puede generar consecuencias de contagios” en momentos en los que el país está por ingresar en una cuarta ola de coronavirus. “Lo que van a hacer es reventar la ciudad de Covid-19. Esta es una marcha del Covid”, apuntó el legislador.

El MAS había anunciado vacunaciones masivas en la marcha. El alcalde Arias consideró que el Gobierno pudo aprovechar el paso de la marcha por varios poblados del altiplano para inocular a sus habitantes, especialmente donde existe un bajo porcentaje de personas que se inmunizaron.

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