Escucha esta nota aquí

Rafael Veliz 

La sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre la situación de Bolivia, concluyó con el llamado a una transición pacífica a nuevas elecciones y el respeto al orden constitucional, en medio de un acalorado debate sobre si hubo un golpe de Estado o fue el fraude electoral corroborado por una auditoría de esta institución, la que detonó la renuncia de Evo Morales y su salida del país.

Fueron 15 de 34 países miembros de la OEA los que pidieron que “la definición de la Presidencia provisional se efectúe urgentemente y conforme lo estipula la Constitución y las leyes bolivianas”, al mismo tiempo, que se realice la convocatoria a elecciones lo más pronto posible.

La declaración fue leída por el embajador de Brasil ante la OEA, Fernando Simas Magalhães, la cual apunta a que las nuevas elecciones deben “contar con nuevas autoridades electorales y con observadores internacionales, para generar credibilidad en el proceso de transición democrática”.

Esta iniciativa aprobada por 15 países, fue rechazada por representantes de otros países, como Elena Baños Rivas, representante permanente de México ante la OEA, el país que le brindó asilo a Morales y a Álvaro García Linera.

La representante mexicana criticó a la OEA por permanecer “sorpresivamente callada”, ante hechos que dijo que violentaron el orden constitucional. “Frente a los graves acontecimientos que representan un quebrantamiento del orden constitucional, la OEA emitió un breve comunicado el lunes (11)”, cuestionó.

A su turno, Luis Almagro, secretario general de la OEA, fue categórico al considerar que si hubo un “golpe de Estado” en Bolivia, lo provocó Evo Morales, al que acusó de haber tratado de “robar” las elecciones generales.

“Si hubo un golpe de Estado en Bolivia, ocurrió el 20 de octubre cuando el señor Evo Morales quiso quedarse en el poder en la primera vuelta. No se le puede pedir a un pueblo que se deje robar una elección”, expresó Almagro.

La dura declaración de Almagro se dio luego de la intervención de países como México y Uruguay que habían criticado el rol de la OEA en los días de crisis.

En otras de sus frases polémicas, Almagro negó que la reelección sea un derecho humano, una declaración que fue en contrasentido a lo que afirmó en Bolivia en mayo, cuando dijo que impedir la postulación era discriminatorio.

“La reelección no es un derecho humano, lo hemos repetido durante cuatro años y tuvimos que terminar aplicando los nefastos precedentes al respecto”.

Representación boliviana

Tras la salida del poder de Morales, ayer renunciaron también Diego Pary, ahora excanciller de Bolivia, y José Alberto ‘Gringo’ Gonzales, exrepresentante del país ante la OEA.

Pese a esto, el excanciller había enviado en representación del Estado a Tania Paz Gonzales, quien reiteró la tesis golpista que expresaron Morales y las autoridades renunciantes. Dijo que las denuncias de fraude o segunda vuelta fueron solo una “excusa” para movilizar a la gente.

La ONU evitó pronunciarse

Sobre la crisis institucional en el país, el secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó que no es una situación sobre la que se deban pronunciar.

“Lo más importante ahora es prevenir un recrudecimiento y llevar a cabo todas las medidas para crear condiciones para unas elecciones pacíficas, creíbles, transparentes e inclusivas lo antes posible”, manifestó.

CIDH pidió legalidad

La presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Esmeralda Arosemena, pidió respetar el “orden constitucional” en Bolivia y preservar los derechos ciudadanos.

“Es responsabilidad de las instituciones, de las autoridades, también de la sociedad. Si hay alguien que se sale de ese contexto (el constitucional) coloca a la población en una situación de inseguridad, de vulnerabilidad”, dijo Arosemena, según EFE.