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De un momento a otro se vieron en figurillas al quedarse sin ingresos económicos debido a la cuarentena decretada para evitar la propagación del Covid-19. La familia pasó apuros y lo poco que tenía ahorrado solo le aguantó los primeros dos meses del confinamiento. Sin ningún negocio a la vista, la desesperación comenzó a presionar a los esposos Claudia Lizeth Collazos y Mario ‘Rocky’ Aguilera, con los bolsillos vacíos y con dos hijas por mantener, Luciana (14) y Mariana (10).

Sin dinero, había que hacer algo urgente. Así, en el peor momento, la mamá de Claudia Lizeth, la señora Melvi Paredes, les aconsejó que elaboren pan, que ella lo hacía ocasionalmente para el consumo del hogar pero  nadie se había tomado el trabajo de aprender; además se ofreció a enseñarles. Sin otra opción, aceptaron la propuesta. No les quedaba otra, pues los más de $us 600 al mes que ‘Rocky’ recibía por enseñar bicicross se habían esfumado por  la crisis.
Una vez manos a la 'masa', la familia Aguilera Collazos aprendió rápido. Estuvieron apoyados por sus hijas, que también son campeonas nacionales e internacionales de bicicross.

“Recuerdo que comenzamos haciendo tres kilos de harina solo para los vecinos que viven en el condominio Amazonas (km 13 doble vía a La Guardia). Se vendió todo, y quedamos sorprendidos. Ahora son 16 kilos los que preparamos”, afirmó Claudia Lizeth, que junto a su esposo fundó la panadería y pastelería A Pedir de Boca, la cual con dos meses y su poco de vida tiene unos 20 pedidos diarios y 15 clientes fijos.

“Hubo días en que decidimos darnos un descanso, pero no podemos porque desde la mañana comienzan los pedidos y a los clientes no les podemos fallar”, aseguró Aguilera, que es entrenador de las selecciones cruceñas y nacionales. En el Panamericano de Lima 2019 dirigió el equipo boliviano. ‘Rocky’ es el que realiza la distribución, no dejando de lado la bioseguridad. “Hay días que en mi bici recorro 30 km y en otros 55 km. Vale la pena porque estamos haciendo un servicio para que la gente no salga de sus casas en esta pandemia”, afirma. 

Una vez acaben las restricciones por el virus, ‘Rocky’, que es el que hace las compras todos los días desde las 5:00, volverá a entrenar a 25 alumnos de bicicross, entre los que están el campeón mundial 2016, Sebastián Ordóñez, y sus hijas Mariana y Luciana, que en 2019 ocuparon, en categorías menores para Bolivia, el segundo lugar del Mundial de Bélgica y el primer puesto del Panamericano de Perú, respectivamente. “Seguiré apoyando en la panadería, pero no dejaré de preparar pedalistas”, dijo. 

“Mi esposo volverá a preparar campeones, pero yo no pienso dejar este negocio y, al contrario, apostaré a que siga creciendo. Voy a tomar un curso de pastelería. La panadería pasó a ser mi trabajo. Luego veremos si contratamos personal, pero actualmente las manos que hay alcanzan”, aseguró Claudia Lizeth, que realiza sus ventas a través de WhatsApp y por el Facebook. Lo que más están pidiendo son las empanadas integrales de chía, avena y sésamo.
La familia Aguilera Collazos afirmó con orgullo que las ganancias diarias de la venta del pan blanco e integral están entre los Bs 150 y 200, sin contar los ingresos por la pastelería. Así, la panadería, que fue una iniciativa de emergencia, pasó a ser el principal sustento de este hogar, que ahora sueña en grande.
 
Perfil

Hasta antes de la cuarentena la manutención de la familia corría por cuenta de Mario Aguilera (41), que lleva 19 años casado con Claudia Collazos (38). Ahora, además de elaborar pan, también vende comida los fines de semana. Su esposo sigue preparando a 12 de sus 25 alumnos de bicicross vía Zoom. “Lo hago para mantenerlos en forma”, dijo