Escucha esta nota aquí


Alfredo Corro está más nervioso que de costumbre. El propietario de Nitrox, probablemente la empresa boliviana más grande de producción de oxígeno en el país, después de la transnacional Linde (ex Praxair), está sintiendo los efectos del aumento de casos de Covid-19.

En los últimos días, afuera de la empresa de Corro hay camiones procedentes de Cochabamba, Tarija, Sucre y Yacuiba, aguardando con la esperanza para que muchos enfermos puedan respirar.

Era habitual que lleguen sin anuncio, pero ahora la historia es distinta, hay que programar. Corro apenas cumple con sus grandes contratos, es muy probable que los camiones retornen vacíos.

Hay escasez, es terrible porque nosotros, como trabajamos en Cochabamba, Beni y Santa Cruz, ya no estamos abasteciendo. Muchos camiones vinieron de Cochabamba para que se les cargue, pero la Caja Petrolera de Salud (CPS), la clínica San Rafael, el Hospital Católico, Sinec, y todas las clínicas con las que trabajamos, están con consumo extraordinario”, reconoció.

La percepción de Corro le dice que esta ola es más seria, por la magnitud de la demanda; uno de sus parámetros es que no ha podido parar la fábrica ni para realizarle el mantenimiento.

“Las solicitudes de oxígeno aumentaron siete veces, con respecto a los tiempos normales”, dice, y ejemplifica solo con la Caja Petrolera, que incrementó su pedido diario, de una tonelada a dos o tres, y que además agregó 15 camas, en Guaracachi, a su oferta hospitalaria.

Antes de que cierre trato con el alcalde de Cochabamba, Corro dice que la gente lloraba y pedía oxígeno en las puertas de la planta en esa ciudad, pero en ese momento no pudo responder. “Ahí la demanda subió siete veces; el Gobierno debió dictar la cuarentena rígida, ya no tenemos capacidad para nuevos pedidos”, cuestionó.

El 20 de mayo, Cochabamba reportó 20 decesos, la cifra de muertes diarias más alta de toda la pandemia en ese departamento.

Manfred Reyes Villa habló de 500 cilindros que estaban llegando a Cochabamba, a los hospitales del Norte y Cochabamba, y aseguró que está funcionando a la perfección la planta productora de oxígeno del Hospital del Sud. “El oxígeno está cubierto, además de la llegada de la planta de oxígeno que tendremos acá. No ha sido fácil conseguir el oxígeno por la demanda que hay a escala nacional.

En Santa Cruz

EL DEBER consultó con los responsables de las Unidades de Terapia Intensiva de los hospitales San Juan de Dios, Japonés y Óscar Urenda (Montero) y de la seguridad social, Caja Nacional de Salud (CNS) y Caja Petrolera de Salud, si tenían escasez de oxígeno. Respondieron que no.

El secretario departamental de Salud, Fernando Pacheco, también dijo que no hay desabastecimiento de oxígeno. Llegó a esa conclusión tras reunirse con los proveedores, que le garantizaron el oxígeno para establecimientos de salud públicos y privados.

“El problema es que, según los reportes de estas empresas, han triplicado la producción por la demanda que hay. Les preocupa que tengamos que abrir 50 camas más, si su capacidad de producción se puede ver rebasada”, dijo.

Para Pacheco, el foco principal del problema es la prevención, ya que por más grandes esfuerzos que se hagan para aumentar camas, recursos humanos y por vacunar, no serán suficientes si la gente no “se pone la mano al pecho”.

Nombró a la movida nocturna como uno de los más grandes problemas en la actualidad y dijo que tres de cada diez pacientes en terapia intensiva son jóvenes.

La autoridad departamental reconoció que esta ola podría ser la peor de toda la pandemia. “Si bien estamos conteniendo con acciones, hay un factor determinante, la gente ha perdido el miedo en el peor momento, justo cuando tenemos cepas agresivas que atacan a los jóvenes. Las medidas restrictivas han sido las más suaves por la economía. No estamos yendo bien, según muestra la cantidad de casos”, reconoció.

Por ahora, la mayor presión para conseguir oxígeno la están sintiendo los establecimientos médicos que no tienen grandes contratos que les garanticen el aprovisionamiento, y también las fábricas, que reciben cantidad de solicitudes que no logran cubrir.

Corro reconoció que le ha tocado rechazar a los distribuidores que llegan del interior del país, y que, por ahora, lo único que está mandando va a la planta de Cochabamba, “para los otros no estoy abasteciendo, para ninguno”, reconoció.

El empresario dijo que es difícil aumentar la producción de oxígeno, que eso no se logra de un día a otro, ya que ampliar una planta exige mucha inversión. Puso de ejemplo el proyecto de producir oxígeno en la ciudad de El Alto, que no fue posible, por falta de plata y de apoyo, a pesar de que ya cuenta con el terreno y con la planta, y de que ha recibido solicitudes de La Paz.

Producir oxígeno a mayor altura sobre el nivel del mar produce menos ganancias que en el llano, por ejemplo, el consumo de electricidad es mayor, de lejos.

Actualmente, los intermediarios cobran entre Bs 120 y 160 por recargar los tubos de oxígeno, pero en la fábrica, al menos para los grandes contratos, el costo de recarga, por cada cilindro de seis metros cúbicos, es de Bs 55 a 56, dijo Corro.

Para las provincias el costo también se encarece por el transporte. En las clínicas pasa lo mismo, aunque en este caso, el oxígeno puede alcanzar los Bs 800 por tubo.

Otros departamentos

Luz Marina Gutiérrez, la presidenta del Colegio Médico de Guayaramerín, explicó que ese municipio ya pasó lo peor en cuanto al ascenso de casos y la falta de oxígeno. “Actualmente, el mayor problema está en Trinidad”, aclaró.

Johnny Choque, secretario general del Colegio Médico de Pando, explicó a EL DEBER que el oxígeno siempre ha sido un problema en ese departamento, tanto en el hospital Galindo Terán como en el Hernán Messuti, y que el oxígeno proviene sobre todo del lado brasileño y de una pequeña fábrica en Cobija.

Sin embargo, aclaró que la peor parte la atravesaron dos semanas después de las elecciones. Dijo que ya se está implementando una planta en el hospital Galindo, y que el Messuti es un hospital improvisado para Covid-19, ya que, a pesar de ser de tercer nivel, solo funciona una parte, como ocurre con el Óscar Urenda, de Montero.

En La Paz, el tema del oxígeno es “una pena”, dijo Fernando Romero, dirigente de Fesirmes. El médico lamentó la realidad de ese departamento, que tiene que recoger el oxígeno de Santa Cruz y lidiar con bloqueos, como el más reciente, de los transportistas contra el ferrocarril Arica-La Paz.

Lamentó que los casos aumenten y que personas vacunadas, como el doctor René Sahonero, igual sean parte de las listas de decesos.

Comentarios