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Los ejecutivos de los diarios La Razón y Extra negaron que ambos medios de comunicación fueran comprados con recursos provenientes de un crédito venezolano al Gobierno boliviano a través del programa Bolivia Cambia, Evo Cumple, según un comunicado enviado a EL DEBER por el grupo de comunicación Ortega Landa, contratado por el propietario de La Razón, Carlos Gill.

Como se recordará, el martes se filtró un informe de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) que revela que los diarios La Razón, Extra y la red televisiva ATB supuestamente fueron comprados con un crédito venezolano al programa Bolivia Cambia, Evo Cumple. A partir del documento, el Gobierno transitorio anunció procesos legales al exministro Juan Ramón Quintana y el exdirector de la Unidad de Proyectos Especiales (UPRE), Rolando S.

"Nuestros periódicos y nuestro principal accionista, Carlos Gill Ramírez, han venido enfrentando una incesante campaña de desprestigio, iniciada hace varios meses", indica el documento atribuido a La Razón.

El comunicado señala que en varios medios de comunicación se han publicado afirmaciones y denuncias falsas por parte de políticos y algunos periodistas, referidas a su supuesta participación en una organización criminal que se habría constituido por empresarios bolivianos y extranjeros para tomar por asalto algunos medios de comunicación de prestigio del país, habiendo supuestamente ejercido presión en ellos, aprovechando de la fuerza del poder estatal para amedrentar, intimidar y extorsionar a sus propietarios, para obligarlos a vender los mismos por cifras ínfimas, con relación a su verdadero valor de mercado y, en algún caso, sin pagar un centavo.

"Por lo visto, todo lo anterior no bastó y los detractores de nuestros periódicos, al no obtener resultados con dichas mentiras, en los últimos días, una vez más, pretenden afectar a La Razón, Extra y su principal accionista con la tergiversación de la realidad del contenido de un informe de la UIF, dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas", explican.

Con base en dicho informe, -afirman- que se hicieron nuevamente especulaciones y se difundieron falsos supuestos, orientados a desinformar y desprestigiar. Esto ocurre específicamente cuando se afirmó y denunció hace pocos días que La Razón y Extra habrían sido adquiridos con recursos del programa de inversión social Bolivia Cambia Evo Cumple, financiado en parte con créditos venezolanos.

De esta manera, nuevamente se trata de mezclar al periódico y su accionista mayoritario en operaciones que no son inherentes a ninguno de nuestros negocios.

"Por ello, una vez más y en apego a la ética empresarial y periodística, se hace necesario que expliquemos la realidad, con pruebas documentales, sobre la compra de nuestros periódicos", dice el comunicado. 

La transacción

En este sentido, mencionaron lo siguiente sobre el Grupo Prisa  y la Banca de Inversión Violy & Company, asesora en la operación de compra de los periódicos:

•    El Grupo Prisa S.A. (Promotora de Informaciones S.A.) es una compañía multimedia de comunicación española. Es el mayor grupo de medios de comunicación de contenidos informativos, culturales y educativos en España e Hispanoamérica, con presencia en radios, canales de televisión, prensa escrita y editoriales. Esta empresa era la anterior propietaria del 99,7525% de las acciones de Comunicaciones el País S.A. (dueña del periódico La Razón) y del 99,9658% de Información Extra S.A. (dueña del periódico El Extra).

•    Violy & Company es una firma internacional de consultoría financiera de renombre mundial, con experiencia única en los mercados iberoamericanos en asesoría de grupos familiares y empresas multinacionales. Presta los servicios de revisión y evaluación de estrategias empresariales, análisis de valoración, formulación de estrategias para transacciones de venta y búsqueda de compradores.
La compañía Violy & Company fue contratada por el Grupo Prisa al momento en que decidió desinvertir en varios países entre ellos Bolivia, para la búsqueda de posibles compradores de su inversión, específicamente de los diarios La Razón y Extra en Bolivia.

Además, realizó la estructuración para la venta y los análisis exhaustivos de las condiciones de la transacción y también de la capacidad, solvencia y prestigio a nivel mundial que debía contar la empresa compradora. Por lo que, del análisis pertinente, se invitó a Carlos Gill Ramírez para participar en la compra de los referidos diarios, efectuando al mismo tiempo todos los trabajos de asesoría necesarios para llevar a cabo dicha adquisición con éxito.

En esos momentos (octubre de 2009) tanto el Grupo Prisa como Gill Ramírez, eran clientes de dicha Banca de Inversión.

Lo anterior se acredita con la carta, expedida por Violy Mccausland en Nueva York, en fecha 28 de enero de 2020, en la que en su parte pertinente textualmente señala:

“(….) que su firma estuvo contratada por el grupo español Prisa para la búsqueda de posibles compradores de los diarios La Razón y El Extra en Bolivia. De esta forma ofreció al Dr. Carlos Gill Ramírez la compra de los referidos diarios, efectuando todos los trabajos de asesoría necesarios para llevar a cabo con éxito dicha adquisición. Siendo que para la época tanto el Grupo Prisa como el Dr. Carlos Gill Ramírez eran clientes de nuestra Banca de Inversión. Haciendo conocer, que el Dr. Carlos Gill Ramírez es un empresario honesto, íntegro y altamente comprometido con el desarrollo de los países en los cuales efectúa su actividad empresarial, en los cuales siempre ha efectuado su labor bajo criterios de responsabilidad social y empresarial para lograr la sostenibilidad social y económica que preside y de las comunidades donde desarrolla su actividad”.

La desinversión de Grupo Prisa en el negocio de medios de comunicación en el Estado Plurinacional de Bolivia, se llevó a cabo en el contexto de una reestructuración global de los negocios del grupo.

Esta venta, de acuerdo con el comunicado, se hizo en un proceso público a valores de mercado a través de un proceso de intercambio de acciones del grupo Multimedia de Comunicaciones S.A., poseedor a su vez de las acciones de los diarios La Razón y Extra. El Grupo Prisa, a cambio, adquirió un paquete de acciones de V-ME-Media, Inc. de propiedad de Gill Ramírez, comprometiéndose igualmente a aportar contenidos a dicha empresa de la cual ambos grupos, hasta la fecha, se mantienen como accionistas minoritarios.

Asimismo, la carta 1336 Libro Indicador N° 2020 Sección B, de fecha 3 de febrero de 2020, de la Secretaría General y del Consejo de Administración de Prisa Internacional, expresa y textualmente señala que:

“La desinversión de Prisa en el negocio de Medios de Comunicación en el Estado Plurinacional de Bolivia se llevó a cabo en el contexto de una reestructuración global de los negocios del grupo. Esta venta se hizo en un proceso público a valores de mercado a través de un proceso de intercambio de acciones del grupo Multimedia de Comunicaciones S.A., poseedor a su vez de las acciones de los diarios La Razón y Prisa, a cambio adquirió un paquete de acciones de V-ME-Media Inc., comprometiéndose igualmente a aportar contenidos a dicha Empresa de la cual ambos grupos hasta la fecha, se mantienen como accionistas minoritarios. Es importante destacar, que la Sociedad V- Me Media, Inc. posee la red de televisión V-ME en los Estados Unidos de América, la cual ofrece una alternativa de calidad a las familias latinas que viven en dicho país (…) Finalmente queremos dejar sentado también que, Prisa únicamente vendió al grupo del Sr. Carlos Gill Ramírez La Razón y El Extra, lo cual ocurrió en el mes de octubre del año 2009 (…) Así Prisa no vendió al grupo del Sr. Carlos Gill Ramírez la televisora ATB, la misma se efectuó en el mes de enero de 2009 a un grupo empresarial totalmente distinto, por lo que ambas compraventas no están en forma alguna relacionadas, y ocurrieron en momentos históricos distintos.”
 
En este sentido, desde La Razón, indican que en base a los documentos mencionados, Gill Ramírez solamente compró las acciones de La Razón y Extra mediante un intercambio de acciones, no habiendo existido entrega de dinero de por medio.

Asimismo, que Prisa no vendió a Gill la red de televisión ATB y que el empresario paraguayo-venezolano nunca tuvo intención de compra sobre ATB, ya que cuando se relacionó con el Grupo Prisa, las acciones de la cadena televisiva ya habían sido vendidas; es decir, se vendieron en el mes de enero de 2009 y Gill compró La Razón y Extra en octubre de 2009.

Bolivia Cambia, Evo Cumple


El Informe de la UIF dice que la Fundación Siglo XXI recibió recursos de manera ilegal de la Embajada de Venezuela en Bolivia. Textualmente señala: “Se ha podido detectar que los recursos provienen de la Embajada de Venezuela en Bolivia ($us 143.316), fueron a parar a la Fundación Siglo XXI (constituida por Carlos Gill para encargarse de fomentar la exportación de textiles bolivianos).” 

Desde La Razón negaron que Gill hubiera constituido la Fundación Siglo XXI para recibir recursos del programa Bolivia Cambia Evo Cumple.

Y el comunicado agrega: "resulta que de una simple revisión del Acta de Fundación y de la Resolución Prefectural RAP N°047/96 a cargo del Prefecto del Departamento de La Paz, Lic. Germán Quiroga Gómez de fecha 13 de marzo de 1996, se evidencia claramente que Gill Ramírez, no sólo no fue socio fundador, sino que en fecha 22 de agosto del 2008, cuando renuncian todos sus asociados y se procede a la inclusión de tres nuevos socios, tampoco figura entre ellos".

"Esta malsana campaña en contra de nuestro diario se constituye en una flagrante violación a los principios fundamentales de la libertad de expresión y libertad de prensa, situación que será denunciada ante la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia (ANP), ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de tal forma que se garantice nuestro derecho al ejercicio periodístico sin restricciones, ni amenazas veladas, como precepto fundamental de la democracia y el Estado de Derecho", señala la nota.

Finalizan indicando que el medio de comunicación ejercerá legalmente su derecho a proteger su imagen y reputación por los medios legales que sean necesarios.