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La Delegación de la Unión Europea en Bolivia ratificó hoy la declaración emitida el 15 de noviembre del año pasado, en la que señaló que “las irregularidades en las elecciones, demostradas por la auditoría de la Organización de los Estados Americanos, llevaron a protestas populares, tras el llamado de varios sectores de la sociedad como sindicatos, fuerzas armadas y actores políticos clave que derivaron en que el ex presidente Morales deje el poder, y por último, renuncie”.

El pronunciamiento surgió luego del comunicado emitido en las últimas horas por la OEA, en el que cita publicaciones de diarios estadounidenses y denuncia que “se ha articulado una maliciosa campaña de desinformación contra la OEA, con evidentes objetivos políticos, en relación a su rol en las pasadas elecciones de Bolivia”, y señaló que incluso se le solicitó que convalide los resultados de las elecciones de octubre.

Evo Morales respondió en su cuenta de Twitter: “Luis Almagro ha llevado a la OEA a uno de los peores momentos en su historia. Con cinismo dice que The New York Times y el Washington Post son parte de ‘campaña maliciosa’, el mundo ya sabe que no hubo fraude y que Almagro fue parte del golpe”, señaló el ex mandatario en su cuenta de Twitter”.

Al ser consultada por EL DEBER, la delegación europea en La Paz ratificó el comunicado de mediados de noviembre.

El documento que emitió entonces la UE aseguraba que los acontecimientos de noviembre en Bolivia ponían en cuestionamiento la estabilidad del país y la paz social. El documento señalaba que era de vital importancia retornar a la normalidad constitucional para que el Estado de Derecho, los principios democráticos y los derechos civiles sean respetados. 

En ese marco, la Unión Europea estaba en favor de una solución institucional que permita un liderazgo transitorio para preparar nuevas elecciones y evitar el vacío de poder que podría tener consecuencias nefastas para todo el país. El objetivo inmediato de las autoridades transitorias debería ser asegurar la paz y seguridad en el país y organizar rápidamente nuevas elecciones en las que la voluntad del pueblo sea libremente expresada.

Todo eso se logró con la mediación de la Unión Europea, la Iglesia Católica y también la representación de Naciones Unidas.

Por eso instaba a todos los actores políticos y sociales a apoyar una vía institucional de este tipo y a trabajar por una reconciliación pacífica. La violencia y las represalias políticas son inaceptables y sólo agravarán la fractura social. Instamos a las fuerzas del orden público a garantizar la seguridad del pueblo boliviano, respetando en todo momento los derechos humanos. La futura estabilidad de Bolivia depende de su capacidad de preservar los valores democráticos y el Estado de Derecho, manteniendo un país unido e inclusivo.

El comunicado explica que la Unión Europea ha sido un socio importante de Bolivia en el ámbito de la cooperación y continuará apoyando al fortalecimiento de sus instituciones democráticas y a su desarrollo económico y social.