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El fiscal general del Estado, Juan Lanchipa, evitó explicar en detalle el cambio abrupto de la fiscal departamental de Santa Cruz, Mirna Arancibia, que se suscitó mientras ella estaba aislada en su casa tras dar positivo a Covid-19, y tenía un certificado de incapacidad.

"Detalles de esta situación va a brindar posteriormente nuestro Secretario General, Edwin Quispe, pero la facultad legal de la designación de los fiscales departamentales corresponde al Fiscal General y lo que nosotros hemos hecho simplemente, es uso de esa atribución que nos otorga la ley", dijo Lanchipa.

No obstante, Quispe tampoco dio ninguna explicación a la prensa congregada en la Fiscalía General del Estado(FGE).

En Santa Cruz, fiscales calificaron el hecho como "menosprecio" y "desconsideración", según una publicación en el diario EL DEBER.

La ex autoridad dijo que sólo había recibido una llamada que calificó de "desconsiderada y de amedrentamiento" por parte de un funcionario de la fiscalía y no así una notificación legal.

También dijo, en el medio de prensa cruceño, que el nuevo fiscal, Róger Mariaca Montenegro, exigió las llaves para entrar a su despacho, solicitando además el retiro de sus posesiones personales.

Por su parte, el diputado Tomás Monasterio (UD), anunció que pedirá a la FGE un informe escrito sobre lo que calificó como un "abuso y atropello sin límites".