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“Tengo un daño en el pulmón que no me permite estar más de dos o tres horas seguidas sin oxígeno”, dice desde Sucre, Ximena Mendizábal, que hace un mes fue dada de alta de Covid-19 y retomó a su trabajo, pero aún debe trasladarse con su generador de oxígeno a diario a su oficina. Se trata de la jueza de Sucre, que trató el caso de Yassir Molina en el proceso por destrozos en la Fiscalía General.

Su caso se hizo visible, porque en la audiencia estaba con su sonda nasal para recibir oxígeno, y es que todavía sufre las secuelas de la batalla contra el coronavirus.

Mendizábal cuenta que en su caso la enfermedad inició con temperatura alta, malestar general y dolor de estómago. A los dos días los síntomas empeoraron, lo que la obligó a buscar la asistencia médica, y luego las pruebas confirmaron que se trataba de coronavirus. Casi todos en su familia enfermaron, su hijo mayor fue el único que se salvó de la infección.

Pese a que le tomaron una radiografía que no mostraba daño pulmonar severo, a los días tuvo que ser internada porque cada vez se le hacía más difícil respirar.

Esto la llevó a permanecer 21 días en internación y con oxígeno. Cuenta que tras su ingreso recibió plasma y afortunadamente no llegó a necesitar terapia intensiva. “Veía el sufrimiento de las demás personas, veía morir a personas a diario”, lamenta y asegura que esos momentos son uno de los golpeas sicológicos más severos que le quedan.

Aún habiendo recibido el alta médica, tuvo que continuar por más de un mes con oxígeno en su casa y todavía debe llevar el tubo de oxígeno a su trabajo. “En algún momento me agito demasiado y empiezo a desaturar. Siempre lo tengo que tener a mano el oxígeno”, reconoce.

Ahora continúa en terapias de recuperación de la función pulmonar, por lo que debe hacer ejercicio de respiración y aún no saben cuánto tiempo más debe ocupar oxígeno pues los médicos le indicaron que esto se evaluará en consultas periódicas.

Los médicos han advertido de las secuelas en personas que sufren cuadros moderados y graves que pueden prolongarse hasta dos años, entre ellos la pérdida de gusto y olfato, agitación al caminar y secuelas neuronales. A esto se suma que en el departamento se reportan pacientes que tras superar el coronavirus deben seguir por semanas, incluso meses, conectados a un generador de oxígeno, debido a que sus pulmones aún no se recuperan totalmente.

En La Paz, la misma situación de la jueza Mendizábal la sufre Alfredo Butrón, que debe dormir cada noche con oxígeno.

Butrón cuenta que sus síntomas iniciaron como un simple resfrío y no se preocupó porque suele enfermar al menos dos veces al año.

“El Covid-19 se activó rápido en mi cuerpo. A los días me dijeron que mis pulmones estaban comprometidos”, recuerda Butrón, que presente la fecha en que enfermó.

Estuvo más de una semana en aislamiento y con oxígeno en su casa, pero por un nuevo análisis le pidieron buscar un hospital.

“Me metieron directo a Emergencias. Estuve dos días ahí. Me estaban por intubar, pero pedí que no, porque con oxígeno aún saturaba bien. Estuve botado en cama, los primeros días perdí la consciencia del tiempo, pero no el conocimiento. No quería que me intuben, pues de los que entran pocos salen”, relató.




Alfredo Butrón junto a su familia. Vencieron el coronavirus

Estuvo tres semanas internado, con medicamentos y oxígeno. “En el hospital se ve muchas cosas dolorosas, cómo se va la gente, cómo deja de respirar. Las camas están lado a lado. Es muy rápido todo, se van mañana y tarde y los van sacando en bolsa. Yo estaba consciente y veía todo”, relata.

A mediados de febrero de este año recibió el alta médica y desde entonces aún ocupa oxígeno por las noches. Ya retomó su trabajo, pero todavía continúa con dificultades para desarrollar algunas tareas.

Cuenta que aún se agita cuando camina. En las elecciones del 7 de marzo caminó cinco cuadras y tuvo que buscar un automóvil porque le faltó la respiración y quedó con malestares musculares los siguientes días.

Los médicos le dijeron que estará así dos o tres meses más porque la recuperación es lenta.

Él es el único de su familia que enfrentó la enfermedad con síntomas severos. Como enfermedad de base tiene diabetes tipo 2, uno de los factores de riesgo para presentar complicaciones.

Está contento por haber vencido la fase aguda de la enfermedad, aunque lo dejó con graves secuelas. “Prácticamente aprendí a caminar de nuevo”, dice.

Tras la crisis, recibe la vacuna

“Tuve un daño de casi 65% en el pulmón, creo que si alguien tuvo más de eso ya está muerto. Yo estuve a punto de irme por eso debo tener estas secuelas. Hay personas que llegan al 20% de daño en el pulmón, de mi fue muy fuerte”, cuenta el doctor Raúl Hevia, exsecretario municipal de Salud, que hace un mes retornó a sus funciones en la maternidad Percy Boland.




El doctor Raúl Hevia recibe la dosis anticovid

No tiene problemas en contar públicamente lo que vivió porque su intención en llevar esperanza a la gente que sufre los embates del coronavirus.

Cuando estuvo enfermo perdió la noción del tiempo y ahora que en proceso de recuperación dice que con fe y siguiendo las recomendaciones médicas se puede salir del cuadro crítico.

Por un buen tiempo tuvo que permanecer con oxígeno las 24 horas del día, luego lo fue dejando progresivamente hasta que puedo respirar por sí solo.

Un mes después dice: “Aún me queda un largo camino para recuperarme, así que a seguir”.

Todavía está con sesiones de fisioterapia respiratoria. Al comienzo hacía dos sesiones en la mañana y dos en la tarde, por lo que considera que esto le ayudó a agilizar su recuperación.

Cuenta que el pasado viernes recibió la segunda dosis de la vacuna contra coronavirus.

Actualmente, el daño persiste en un 25% de sus pulmones, lo que no le permite caminar largas distancias ni hacer inspiraciones profundas, pues siente agitación y un fuerte dolor en el pecho.

Explica que los neumólogos le dijeron que estos síntomas pueden pasar como también quedarse de por vida.

“Me siento bien. Lo único que cuando hago una inspiración forzada siento un trancón en el pecho o cuando camino dos cuadras me canso, como si hubiera corrido 200 metros a toda mecha. Pero retomé la actividad normal”, comenta.

Hay pacientes crónicos

La directora del hospital Japonés, Neysi Surriabre, explicó que, por la experiencia en el hospital, puede decir que en algunos pacientes las secuelas pueden llegar a ser un problema crónico. Algunos pacientes pueden pasar a dependientes de un respirador de forma prolongada.

Señaló que se podría decir que un 20% de pacientes que superan el Covid-19 quedan con graves secuelas de insuficiencia respiratoria, requieren asistencia médica y en muchos casos de un equipo de soporte ventilatorio.

“El sistema de salud no tiene una oferta de servicios para pacientes crónicos que superaron de Covid-19. Ellos deben ser internados, pero superaron el cuadro, por lo que no pueden estar en el mismo ambiente que pacientes que actualmente atraviesan el coronavirus”, aclara.

Ante ello, ve necesario que se habilite hospitales con servicios para dar asistencia a pacientes con coronavirus crónico, es decir, que salieron de Covid-19 pero quedaron con secuelas. En muchos casos son pacientes con daño pulmonar irreversible.




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