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Lo que no dicen los que ponen en duda el fraude. Son dos investigadores del Laboratorio de Ciencias y Datos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), John Curiel y Jack R. Williams. Las conclusiones que sacan en un artículo publicado ayer en el Washington Post, por las que sustentan que “no hay evidencia de fraude” en las elecciones del 20 de octubre no toman en cuenta hechos concretos de manipulación y además lo admiten abiertamente.

“No evaluamos si las irregularidades responden a una interferencia deliberada o si es producto de un sistema con fondos insuficientes”, dicen casi al inicio del artículo. Con esa frase borran de un plumazo que:

1. Hubo violación del sistema electoral en tres momentos; es decir que se eliminó antes y durante las elecciones el procedimiento de poner en cero todos los contadores y que esa interferencia la hizo Marcel Guzmán de Rojas, quien era el proveedor del software utilizado para las elecciones. 

2. Que servidores ajenos al Órgano Electoral introdujeron datos al sistema del TREP durante la interrupción del cómputo público. Se identificaron dos servidores que irrumpieron en el sistema después de que se produjo el abrupto corte de la transmisión del TREP hasta que el sistema se reinstaló. 

3. No hablan de los testimonios judiciales y periodísticos que apuntan a una vocal como la persona que ordenó la interrupción del TREP, el cual ocurrió después mediante un corte en la energía eléctrica. 

Los investigadores del MIT dicen que la OEA no presentó evidencias de que las preferencias electorales no varían según la hora de cómputo, pero ellos tampoco sustentan con evidencias la conclusión que sacan de hay variaciones de preferencia según la hora por las “brechas graves” de infraestructura entre el campo y la ciudad. Según ellos, la tendencia “ganadora” de Evo Morales antes y después de la interrupción del cómputo permite concluir que obtuvo más del 10% sin fraude. 

Sustentan esa afirmación en que ven una escasa variación entre la tendencia a favor de Evo Morales antes y después de que se interrumpiera el TREP. Mencionan que antes, había una diferencia del 7,87% entre el primer y segundo candidatos más votados y que hicieron 1.000 simulaciones que les señalaron que Evo Morales podía esperar una diferencia de más del 10%. No explican el procedimiento de las simulaciones.

El estudio no menciona que hubo departamentos donde se omitieron las actas oficiales (que se habían quemado) y que se utilizaron los datos del TREP, donde están las mayores dudas. 

La investigación de la OEA señala que hubo rellenado de muchas actas por parte de una sola persona y que hubo falsificación de firmas, para lo cual intervinieron grafólogos.