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Profesores y padres de familia lanzaron críticas al Ministerio de Educación por el contenido del Decreto Supremo 4260, emitido el 6 de junio para normar las modalidades de enseñanza mediante clases a distancia, virtual y semipresencial. Estos sectores ven contradicciones en varios puntos de dicha disposición y que el Gobierno les está cargando responsabilidades educativas y económicas a fin de cubrir las necesidades de equipamiento y logística para dar continuidad a la gestión escolar afectada por la pandemia del coronavirus.

El DS 4260 regula cuatro tipos de educación en el país: presencial, a distancia, virtual y semipresencial para los subsistemas de Educación Regular, Educación Alternativa y Especial y Educación Superior de Formación Profesional. Según la viceministra de Educación, Gabina Condori, ese planteamiento es el adecuado para llegar a los 2,8 millones de estudiantes registrados en los niveles inicial, primaria y secundaria en todo el territorio boliviano.

El decreto, de 11 artículos, pone mayor énfasis en la modalidad virtual. El artículo 3, en el que se explican las modalidades de enseñanza en plataformas conectadas a internet, se explaya en el modo virtual, que contempla la característica fuera de línea (uso de WhatsApp y correos electrónicos), en la cual el docente y los estudiantes no concurren en forma simultánea para desarrollar las actividades educativas, y en línea, en la que docentes y estudiantes interactúan mediante Zoom, Google Meet y otros.

Asimismo, el artículo 5 indica que, para el desarrollo de la modalidad virtual, las instituciones educativas deben contar con una plataforma que cumpla mínimamente los siguientes aspectos: arquitectura y el entorno virtual; un servidor (propio, compartido, libre o gratuito) y recursos periféricos; software de gestión académica que permita el desarrollo del aula virtual; y Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) y Tecnologías de Aprendizaje y Conocimiento (TAC).

¿Quién correrá con los gastos para habilitar esta plataforma en cada unidad educativa? Los maestros y los padres de familia creen que recaerá sobre estos últimos, puesto que en la disposición final indica: “La implementación del presente Decreto Supremo no implicará recursos adicionales del Tesoro General de la Nación”.

“Estábamos a la expectativa de que el Ministerio cubra la necesidad de los estudiantes, pero este decreto es una contradicción total. Menciona, en su considerando, que la educación es una función suprema y primera responsabilidad financiera del Estado, pero, en la disposición final única, hace referencia a que la implementación del decreto no implicará recursos adicionales del TGN. No garantiza las herramientas tecnológicas que necesitan los estudiantes, como el acceso a internet gratuito. Será una educación discriminatoria para los que no tienen. En el artículo 5, indica que cada unidad educativa debe tener su plataforma. ¿Quién va a pagar esa plataforma? ¿Al padre de familia le vamos a cargar más gastos de los que tiene?”, preguntó Éricka Brañez, ejecutiva departamental de los maestros urbanos en Santa Cruz.

Otro aspecto que critica Brañez al ministro Víctor Hugo Cárdenas es que no se indica un currículo de emergencia educativa para salvar el año escolar. Y, además, hay un plazo de 30 días para reglamentar cada subsistema de educación, lo cual retrasará más el avance académico.

“El ministro no ha coordinado estos aspectos de la educación con los actores principales, que somos los maestros y padres de familia. Está viviendo en su nube digital, sin pisar tierra firme y la realidad educativa de nuestro país”, manifestó Brañez.

Rurales, en la misma línea

Osvaldo Quiroga, miembro de la directiva del magisterio rural de Santa Cruz, dijo que en su sector propone al ministro sentarse a trabajar en la elaboración de la reglamentación, con el criterio de aplicar una educación inclusiva.

“Yo, ni loco voy a elegir educación virtual en línea, porque trabajo en una escuela del barrio Punta Arenas, zona de El Quior (Plan Tres Mil). Allí, las familias no tienen más que un celular y la que menos tiene, son cuatro hijos. De dónde voy a proponer clases virtuales, si sé que no tienen ni para comer, peor para comprar megas o wifi. Una vez que baje la oleada de la pandemia, se puede programar clases semipresenciales para minimizar el riesgo de contagio”, opinó Quiroga.


Osman Paz, de la comisión nacional de maestros rurales, dijo que el magisterio no está contento con lo que está haciendo el ministro Cárdenas, porque no quiere llamarlos al diálogo para trabajar en la reglamentación.

Añadió que el decreto no deja nada claro sobre la conexión gratuita de internet que se necesita para dar cobertura digital a todos los estudiantes. “Qué vamos a hacer con una plataforma gratuita si no hay señal en todos los lugares, solo el 20% de los estudiantes tendría acceso a internet”, precisó.

Piden clausura del año

Edson Claure, titular del consejo de padres de familia de los colegios del distrito 2 de la ciudad de Cochabamba, dijo que si la epidemia de Covid-19 se sigue alargando, habrá que ir pensando en la clausura del año escolar, pero con la respectiva promoción de los alumnos al curso siguiente.

“Intentar pasar clases virtuales es imposible, porque muchos papás tienen cuatro, cinco, hasta seis hijos y estamos teniendo problemas en la familia, porque damos el celular a uno de nuestros hijos y los otros preguntan ¿por qué la preferencia? Asimismo, el equipamiento en los colegios lo tendríamos que poner los padres y nosotros no estamos en condiciones de hacerlo”, indicó Claure.

Se distribuirá el material

Los reglamentos de los subsistemas educativos están casi listos en el Ministerio, solo faltan revisiones y, tal vez, ponerlos al escrutinio de las confederaciones de maestros, dijo la viceministra Gabina Condori.

“El reglamento de la educación regular posiblemente sea el primero en presentarse, pero quiero verlo con las confederaciones, quizá podrían darnos algunas pautas”, demandó Condori.

La autoridad añadió que el Estado no dejará en indefensión a los estudiantes del área rural ante otros que tienen wifi, puesto que distribuirá los insumos. “Estamos tratando de llevar el material escolar lo más pronto posible con la ayuda de ONG. El fin es llegar a los 2.870.255 alumnos con material escrito”, aseguró la viceministra y se mostró práctica a señalar que, si se sigue retrasando el avance escolar, la experiencia indica que el segundo trimestre se puede repetir la nota del primer trimestre y el tercero se avanzaría normalmente; es lo más pertinente”, sostuvo Gabina Condori.

Profesora de inglés causa sensación en San Matías

Pensar en clases a distancia en el fronterizo municipio de San Matías es utópico, por el servicio deficiente de internet y la débil señal de televisión, por lo que será difícil llevar a cabo el plan educativo del Gobierno.

Por el momento, la radio es la opción más viable. Así lo demuestra América Denisse Sevillano, una entusiasta profesora de inglés del colegio fiscal Mariscal Santa Cruz, que el viernes cumplió un mes impartiendo clases por la única emisora del pueblo.

Lo está haciendo por iniciativa propia al ver que sus alumnos se estaban retrasando mucho. Ella, natural de Cochabamba, llegó este año al pueblo, con muchas expectativas, porque llevó nuevas metodologías para que los chicos puedan aprender el idioma inglés, pero no pudo por la cuarentena y tuvo que retornar a su ciudad.

Luego, pensó que podía combinar las ondas de la única radio de San Matías con tecnología más avanzada: el podcast, un proceso a través del cual se puede elaborar un contenido en formato de audio y se cuelga en internet para que escuchen los internautas.

Bajo el mismo principio graba todos los días las lecciones y la retroalimentación con sus alumnos la hace vía WhatsApp.

“He tenido buena respuesta, hay muchos papás que me han escrito y me dicen que están escuchando más radio. Otros, que no sabían cómo hacer, se han descargado la aplicación de la radio en su celular y están atentos a los programas de lunes a viernes. Los chicos me escriben, me preguntan y están felices. He tenido respuestas muy lindas, como que extrañaban mi voz, y que les gusta el inglés”, manifestó la profesora.

Sevillano reveló que, de 30 estudiantes por curso, solo siete tenían celular y, de esos siete, cuatro no están conectados todo el tiempo, por lo que es muy complicado trabajar virtualmente.