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El consumo de dióxido de cloro no salvó la vida de personas con Covid-19 que llegaron a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital San Juan de Dios, de la ciudad de Tarija, en la primera ola por la pandemia.

Roberto Mérida, jefe de Terapia Intensiva de ese nosocomio público, confirmó a EL DEBER que atendieron a 190 pacientes y al menos el 85% fallecieron no solo por las complicaciones de la enfermedad, sino también por tratarse previamente con ese compuesto químico.

"Tenemos ese antecedente que todos tomaron dióxido de cloro antes de llegar a terapia intensiva y que no evolucionaron. No es recomendable su consumo absolutamente para nada", aseguró el galeno.

Ese compuesto químico, según Mérida, genera daños severos en el organismo de una persona, como insuficiencia renal, la oxidación de las grasas y proteínas de las células.

Su consumo activa los radicales libres de oxígeno que perforan los alvéolos pulmonares que son pequeñas estructuras con formas de bolsas llenas de aire.

Ante este antecedente que se registró en el hospital público en Tarija, Mérida exhortó a las personas a dejar de consumir el dióxido de cloro por el riesgo que implica para su salud.

El galeno pidió también a las autoridades sanitarias del gobierno pronunciarse al respecto para evitar su adquisición y frenar algunas campañas de consumo.

La Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz, a través de su Comité Académico - Científico, emitió la alerta sobre la toxicidad del dióxido de cloro para el organismo humano.

Ayer le impidieron al físico alemán e investigador Andreas Kalcker, dar una conferencia de promoción en sus instalaciones.



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