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La renuncia de Jeanine Áñez a su candidatura para las elecciones presidenciales del 18 de octubre significó un cambio de estrategias en los principales frentes políticos con opción de llegar a Palacio Quemado. 

El MAS, que marcha en primer lugar en todas las encuestas, apunta en fidelizar a su electorado y en captar algunos de los puntos que en anteriores procesos fueron para Evo Morales. 

En Comunidad Ciudadana (CC)volcarán su atención hacia el oriente del país, en particular a Santa Cruz, donde Carlos Mesa pretende recibir el apoyo de los militantes de Juntos y repetir el voto útil que alcanzó en los frustrados comicios del año pasado, mientras que Creemos, de Luis Fernando Camacho, buscará reforzar su liderazgo en la región oriental y contar con la simpatía del electorado del occidente que le permita avanzar a una segunda vuelta.

El ex ministro de la Presidencia y uno de los referentes de campaña en Creemos, Jerjes Justiniano Atalá, toma como base las últimas encuestas divulgadas para reforzar su análisis, a pesar de que Camacho cuestiona esas mediciones. 

“Nosotros vemos que existe una tendencia, desde hace tres o cuatro semanas, que las agrupaciones políticas que figuraban en primero y segundo lugar, llámense el MAS y Comunidad Ciudadana, se estancaron, no lograron crecer. Ocurre todo lo contario con la agrupación Creemos que mantiene un ascenso paulatino en todo el país y esa tendencia no va a cambiar”, dijo Justiniano.

Todo lo contrario, aseguran en Comunidad Ciudadana. El candidato a la vicepresidencia por esa alianza, Gustavo Pedraza, insiste en que el pleito electoral se concentra en dos fuerzas: CC y el MAS. En criterio del compañero de fórmula de Carlos Mesa, el escaso porcentaje de votación con el que contaba Juntos migrará al segundo mejor ubicado y, además, captarán la mayoría del voto indeciso que muestran las encuestas.

“La gente va a concentrar su voto en la opción política que pueda derrotar al pasado, que pueda evitar el retorno del MAS y esa opción política es Comunidad Ciudadana. Hubo un aprendizaje del año pasado y la inteligencia del elector cuando esté frente a la papeleta, a la hora del voto, es la que va a predominar”, aseguró Pedraza.

Para el MAS, el problema no está en lo que hagan o dejen de hacer sus adversarios políticos, si continúan o no en la carrera electoral. El candidato presidencial, Luis Arce, aseguró que se concentrará en llegar con su plan de gobierno a los electores.

“Estamos trabajando, no estamos viendo qué hacen los otros. Para nosotros esta elección es entre un partido de izquierda contra toda una derecha, entonces somos indiferentes a las acciones que puedan tomar. Seguiremos trabajando y proponiendo la forma de cómo sacar al país de la crisis que nos metió la derecha”, insistió el candidato masista.

La barrera occidental

De acuerdo con las últimas encuestas de intención de voto, el MAS gana en seis departamentos y mantiene su fuerte presencia en occidente. CC es primero en Chuquisaca, pero también es segundo en gran parte de la zona andina, mientras que Creemos concentra su mejor votación en el oriente boliviano, en particular en Santa Cruz y Beni.

Gustavo Pedraza dijo que la presencia de su partido es equilibrada en todas las regiones, lo que significa que el liderazgo de Carlos Mesa es nacional.

Por su lado, Jerjes Justiniano admite que hay una barrera en el occidente por un trabajo que desarrolló el MAS haciendo ver a los ciudadanos del oriente como los confrontadores. “Hablan permanentemente de la media luna, de los terroristas y dicen que queremos el separatismo. Esa barrera generaba confrontación porque, al fin y al cabo, el MAS se alimentaba de confrontación”, afirmó.

A decir del politólogo Jorge Richter, con la salida de Juntos de la carrera electoral el líder de Creemos tiene despejado el camino para asentarse en todo el oriente y hacer un verdadero contrapeso a occidente, que tiene a Carlos Mesa como el verdadero adversario. “El fin será definir en segunda vuelta la Presidencia del país con el MAS”, dijo el exconstituyente.

Para Richter, el fenómeno electoral es inverso y cree que para este proceso Santa Cruz es el elemento central porque La Paz mantiene sus números y sus actores, aunque no estaba Camacho el año pasado porcentualmente hablando. El candidato de entonces, Óscar Ortiz, no tenía una fuerte presencia en el departamento cruceño, pese a que contaba con la estructura del partido Demócratas.

“Santa Cruz tiene algo que está buscando hace muchos años, un liderazgo que lo pueda proyectar a tener la Presidencia del Estado. No tiene esa posibilidad todavía de forma clara, pero tiene un liderazgo en construcción, el señor Camacho con la votación que dicen las encuestas y las tendencias puede convertirse, políticamente hablando, en el dueño de Santa Cruz, sustituyendo en el poder a Rubén Costas y a Percy Fernández”, adelantó Richter.

Añadió que el proyecto Camacho también cuenta con el Comité Cívico y suman las distintas instituciones. Ese proyecto político lo puede colocar como candidato serio a la presidencia. Por esas consideraciones no estará dispuesto a ceder sus votos en aras del denominado voto útil y que sirvan a Carlos Mesa.

 Puntos fuertes

Jerjes Justiniano aseguró que Creemos está en ventaja porque su crecimiento no se detuvo y no se detendrá. Adelanta que pensar en una renuncia a la candidatura de Camacho es imposible, por el contrario, cree que es el momento de arreciar la campaña en el mes que queda para desplazar, no solo a CC sino al MAS del primer lugar.

Justiniano dijo que existe la percepción de que Áñez declinó su candidatura porque no tenía otra opción frente a las encuestas. “Si la agrupación Juntos hubiese tenido una posición de expectativa no hubiese llegado a renunciar”, señaló. Recordó que en enero, cuando Áñez fue proclamada candidata, dijo que lo hacía por la unidad y ahora que se bajó de la carrera electoral dijo que lo hacía también por la unidad.

En CC creen que el último mes de campaña será muy intenso. Confían en que se repita lo que sucedido el pasado año, cuando subieron su votación el mismo día de las elecciones y el porcentaje de indecisos que aparecían en las encuestas les otorgó su confianza.

Pedraza prefiere no hablar de más renuncias de candidatos. Afirmó que si otro postulante se retira de esta carrera, que lo haga por conciencia y no por negociaciones, como sugirieron cuando Áñez declinó su candidatura.

Dos de las candidatas mujeres de partidos pequeños, María de la Cruz Bayá, de ADN, y Ruth Nina, de Pan-Bol, descartaron cualquier posibilidad de renunciar a la carrera electoral. Bayá dijo que el porcentaje que representan en esta elección es del 1%, por lo tanto, no afectan a ninguna de las fuerzas que están en posibilidades de triunfo. Nina fue más allá y pidió que después de Áñez presenten su renuncia los otros candidatos, como Carlos Mesa y Luis Arce para que sean las nuevas fuerzas políticas las que asuman un compromiso con el país. 

Ataques

Justiniano aseguró que este periodo es el momento en el que el ciudadano empieza evaluar a los presidenciables. “No lo veo a Carlos Mesa como el candidato para enfrentar al MAS y creo que la sociedad tampoco lo ve. El pueblo tendrá que elegir entre Mesa o entre Luis Fernando Camacho”, vaticinó.

Pedraza aseguró que todas las acusaciones que puedan venir contra su candidatura o contra la de Mesa es parte de la campaña electoral y la guerra sucia que desatarán sus adversarios en este tiempo. 

Aseguró que CC debe librar dos frentes de batalla, una contra la militancia masista que hostiga en los encuentros que realizan y, otra, contra la guerra sucia que acaba de empezar desde los que están debajo de ellos, en directa alusión a Creemos.

En el MAS consideran que existe “un odio infundado” contra ellos y que los partidos se ocupan de atacarlos. Luis Arce cree que en realidad no tienen un plan.