El Molino San Juan fue construido en 1577, tras la fundación de la ciudad de Tarija en 1574, por Gaspar de la Cueva, quien obtuvo el permiso para la "parada de molinos", según datos de la familia Gonzales de Prada Pizarro.
Con la autorización, de La Cueva instaló molinos hidráulicos harineros durante la conquista y colonia en América en el siglo XVI.
Su instalación ha sido crucial para la producción de harina de trigo destinada a la seguridad alimentaria de esa época.
Gaspar de la Cueva y Pedro Hernández fueron los primeros dueños del Molino San Juan, ya que lo hicieron construir y funcionar hasta 1584.
Después la Orden de los Dominicos se convirtió en propietario para perfeccionar la maquinaria y continuar con producción de harina que se comercializaba hacia Potosí.
Los religiosos operaron hasta 1807 y luego pasaron a José Mariano Ruiloba (1808 - 1827); el héroe de la Independencia, general Francisco Burdett O´Connor (1828 -1830); Manuel Pelaez y su esposa Melchora Ruiloba (183 -1832); el general Bernardo Trigo (1833 - 1835): Manuel Balverdi y herederos (1836 - 1858): Luis y su esposa Gregoria Baldivieso (1859 - 1865) y José María Pizarro y herederos, desde 1966 hasta la actualidad.
Óscar Gonzales de Prada, uno de los herederos y socio de la reapertura de este patrimonio histórico, dijo que Molino San Juan potenció la primera cadena productiva en Tarija.
"La harina producida se utilizaba por meses y pasaban las temporadas de estiaje y otras dificultades. Los molinos permitieron desarrollar la cadena de producción y comercialización harinera, desde la creación de oficios especializados, la europeización del campo, la introducción del trigo y otros, generando excedente y comercializando el producto hasta Potosí y por algunas décadas después hacia el sur", mencionó.
Asimismo, Gonzales de Prada reveló que en sus instalaciones se cobijaron a perseguidos de las dictaduras militares e incluso fue la sede de una de las primeras radios de la capital tarijeña.
En el lugar también se realizaban reuniones políticas, con el advenimiento de la democracia en Bolivia.
449 años después la familia Gonzales de Prada Pizarro encaró mejoras en su infraestructura para reabrir sus puertas hace un mes como centro de eventos y un restaurante.
"Desde el punto de vista del emprendimiento, pensamos seguir añadiendo espacios de atención al público. Queremos convertirlo en uno de los lugares predilectos del encuentro familiar y ser sede de eventos culturales y empresariales", enfatizó.