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Durante su homilía de este domingo 14 de noviembre, el Monseñor Aurelio Pesoa, presidente Conferencia Episcopal Boliviana, dijo que “en los conflictos sociales que estamos viviendo estos días en nuestra patria Bolivia, se escuchan amenazas, palabras que incitan a la violencia, cuando sería más fácil escuchar lo que no se está oyendo: una invitación al diálogo con todos, a escuchar al otro, porque la Bolivia justa que queremos no se impone por parte de unos a otros, sino que se consensua, se dialoga, se construye con la participación de todos, en un verdadero estilo democrático. La democracia es la primacía de las leyes y no la imposición del poder, por más legítimo que este sea. Para eso las leyes deben ser aceptadas en un verdadero diálogo participativo y creador del consenso”.

Moseñor Pesoa indicó que no se va a poder construir una Bolivia para todos, sin caminar juntos. Y es que, el proyecto de una Bolivia en progreso y justicia, tan deseado y tan necesario, no se logrará imponiendo, no se logrará jamás por la fuerza, solo se logrará con las armas del diálogo, la escucha mutua y la paz.

El presidente Conferencia Episcopal Boliviana señaló que la Palabra de Dios hoy despierta e interpela: los tiempos difíciles pueden ser tiempos en los que se está gestando la salvación de Dios. “Será un tiempo de tribulación difícil, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente.  Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos en el libro”, dijo, citando al Profeta Daniel.

El también Obispo del Beni se refirió a la pandemia. “Los pobres son los que más han sufrido por la pandemia que estamos padeciendo todavía, los enfermos, los que han perdido a sus seres queridos, familiares y amigos, los que han quedado sin trabajo, los que estos días buscan con esperanza que haya una mayor justicia, los injustamente encarcelados. Qué importante sería acercarnos a ellos y dialogar con ellos y enriquecernos de su experiencia, en lugar de descalificarlos o despreciarlos”, señaló, a tiempo de manifestar que el Papa Francisco llama a las personas a abrirse a un movimiento de evangelización que en primera instancia salga al encuentro de los pobres, allí donde estén. Además, recordó que no solamente es pobre el que padece tantas necesidades materiales, sino aquel que se encierra en su propio yo de manera egoísta.

Cuanta necesidad de encuentro existe en nuestro país, cuanta necesidad de reconciliación entre todos”, señaló Moseñor Pesoa e indicó que al final solo perdurará la Palabra pronunciada por aquel que es el Hijo de Dios, Jesucristo, el Señor. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Todo en este mundo pasará, todo lo que podemos ver, también las ideas políticas pasarán, toda construcción humana, nosotros pasaremos, pero lo que Cristo ha pronunciado en el mundo, su llamada al amor entre todos, perdurará. “Su Palabra tiene una consistencia perpetua, por eso, seguimos escuchándola y alimentándonos de ella sin que nunca pase de moda”, afirmó.

El presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana también brindó un concejo: “Si escuchásemos en nuestra vida la Palabra de Dios y no las llamadas del odio, de la revancha, de la violencia, del enfrentamiento entre hermanos bolivianos, la vida se iluminaría y tomaría un sentido nuevo, un nuevo rumbo”.

“En medio del fragor de las discusiones de estos días, escuchemos la Palabra con mayúsculas, la pronunciada por Cristo y preguntémonos en conciencia: ¿Qué quiere Él? ¿Qué me pide Cristo? Que Él nos ayude a encontrarnos como hermanos, a escucharnos y buscar juntos los caminos de construcción de una Bolivia y un mundo mejor. Él nos guíe con su acompañamiento continuo.  Así sea”. Con esta palabra concluyó su mensaje.

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