Escucha esta nota aquí

Un mes atrás, Jeanine Áñez se despertó como cada mañana para cumplir con su rutina familiar. Estaba en su hogar, en Trinidad, y destinó las primeras horas del día para realizar actividad física, como muchas otras mañanas. Nada presagiaba que, horas más tarde, un sorprendente operativo policial la aprehendiese y la trasladase a La Paz. Ese día perdió la libertad, pero, como manifiesta su hija, Carolina Ribera, no su tranquilidad.

Primero en el penal de Obrajes, más tarde en Miraflores, suman ya 30 días que la exmandataria permanece detenida mientras avanza una causa en su contra por el supuesto golpe de Estado.

Ese día, los titulares internacionales se hicieron eco de la noticia. Poco a poco, pareciera que la población se acostumbra y se “olvida” de la exmandataria.

A un mes de su detención, la familia y allegados a Áñez organizan una marcha para exigir el debido proceso en su caso y la liberación de “los presos políticos que acumula el régimen masista”, señala Ribera. 

En La Paz, la cita está marcada para hoy a las 17:00 en el atrio de la UMSA para luego marchar hacia el penal donde está recluida la exmandataria. En Santa Cruz, la concentración será en la plaza 24 de Septiembre, a la misma hora. Otras ciudades del país se suman también a la demanda.

Ribera habla con EL DEBER envuelta en un torbellino de emociones. Por un lado, se siente agitada y activa para organizar la marcha; por otro, revive la añoranza de los días en Trinidad, junto a su madre. Mira el reloj y sabe que debe apurarse para acudir a la cita diaria en Miraflores, esos cinco minutos que apenas le consienten para entregar la comida.

“Es algo muy injusto”, resume Carolina todo lo vivido en este último mes. “Duele mucho la injusticia, sobre todo cuando lo hacen con una madre”. 

Ribera asevera que su madre es una “presa política del Movimiento al Socialismo, un trofeo político” para quien quiere imponer un nuevo relato y cambiar la historia.

Invita a la población a sumarse a las concentraciones y hacer escuchar la voz de “un pueblo que fue parte de esta historia que quieren cambiar”. La hija de la expresidenta Áñez reitera que en Bolivia no se produjo un golpe de Estado como afirman los actuales gobernantes. “La intención del gobierno apunta a silenciar el fraude que movilizó a toda Bolivia”, dice.

La marcha programada para esta tarde también reclamará la liberación de todos los presos políticos, “los que fueron autoridad, los ciudadanos que lucharon por la democracia, los policías y militares que defendieron al pueblo”, complementa Ribera.

Hace un mes, en Trinidad

Un mes atrás, la familia Ribera Áñez compartía su domicilio en Trinidad. Después de una vida en política, la calma llegaba al hogar. Antes de eso, tuvieron que ver a su madre como senadora, presidenta y, finalmente, candidata gobernadora de Beni.

Ya cumplí con mi país”, había manifestado Jeanine Áñez en varias ocasiones. En futuro, en ese entonces, auguraba días de tranquilidad.

Ribera recuerda los días en Trinidad. Su madre disfrutaba del tiempo para hacer ejercicio. La zumba o los paseos en bicicleta, los juegos de básquet o los paseos junto a sus mascotas.

Eran conscientes que la expresidenta sería objeto de innumerables acusaciones y juicios. Alguno de ellos ya se habían iniciado y Áñez se presentó a las audiencias. Manifestó en reiteradas ocasiones que no abandonaría el país y que afrontaría cada uno de los procesos.

A pesar de eso, las instancias judiciales la mantienen detenida bajo el argumento que supone el riesgo de su huida.

Comentarios