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El embajador de Alemania en Bolivia, Stefan Duppel, y el encargado de Negocios de la representación diplomática de la Unión Europea en La Paz, Jorg Schreiber, fueron piezas claves en la segunda pacificación del país en menos de un año. Intervinieron como facilitadores, junto a la Iglesia católica y la Organización de las Naciones Unidas, en el diálogo político para superar la crisis que se generó en la última semana, con bloqueos que impidieron la llegada de oxígeno a los hospitales en el occidente del país, lo que causó al menos 40 muertes.

Schreiber destacó que Bolivia tiene pendiente un proceso de reconciliación, entre dos bandos claramente marcados. El embajador Duppel admitió que, desde que llegó al país, el año pasado antes de las elecciones, nunca vio calma y desconoce cómo es Bolivia en tiempos "normales".

Sin embargo, destacó que se saca el sombrero porque el país busca su fuerza "en sus tiempos de crisis".​ Ambos accedieron a conversar con EL DEBER y a revelar cómo fue ese proceso de negociación.

-¿Cómo ha sido la segunda pacificación gestionada en menos de un año?

Jorg Schreiber
. Nosotros, con el liderazgo de la Conferencia Episcopal Boliviana, nos juntamos al diálogo a partir del fin de semana pasado y estamos felices de ser parte de la Comisión de Pacificación que se instaló y después con la Presidenta el domingo, nuestro objetivo era crear un ambiente de diálogo que se ha manifestado con la ley que se promulgó en la semana.

-¿Cómo se ha construido el diálogo?, ¿ha sido difícil acceder a las partes, tomando en cuenta que era un momento complicado?

JS: Fue un diálogo en varias etapas, un poco en paralelo. El Tribunal Supremo Electoral llevó adelante un diálogo previo, creo desde hace semanas, para acordar el borrador de la ley y hemos visto durante el fin de semana que fueron varios llamados al diálogo. Para mí esa fue una buena señal de voluntad y con la convocatoria del Gobierno, con los representantes del MAS y de otros actores políticos, pudimos afrontar este diálogo en estrecho contacto con la Iglesia católica y con varios actores políticos y poderes estatales para llevar adelante este diálogo. 

Stephan Duppel. Ayudó mucho que hubiera el primer diálogo del año pasado, había un modelo y yo estuve en contacto con muchos líderes políticos de prácticamente todos los partidos y pidieron adjuntarme porque Alemania tiene buenos contactos en general, y en este momento tenemos la Presidencia del Consejo de la Unión Europea. Creo que hubo un punto en que todos los participantes querían hacer un diálogo y pensaron que la mejor manera era ese modelo, que funcionó tan bien en noviembre y en diciembre del año pasado.

- ¿En qué se basa ese modelo?

SD: Al final es muy simple si hay un facilitador y los actores alrededor de la mesa están dispuestos a hacerlo y tienen la convicción de que no es imposible. El medio es tener ese espacio, digamos, neutral de instituciones que no están directamente involucradas en la lucha política que existe en todos los países, y eso ayuda a obtener resultados.

- Esta es la segunda ocasión en que la Unión Europea y otros facilitadores tienen que viabilizar un diálogo para Bolivia. ¿Cómo están viendo la democracia en este país, está en serio riesgo?

SD: No diría eso, diría que Bolivia busca su fuerza en sus tiempos de crisis. El problema era y es que, con la crisis política del año pasado, es todo un reto empezar de nuevo a restablecer una democracia, pero viene el Covid-19 y la crisis económica y social. Entonces hay una triple crisis y eso hace aún más dificultoso salir y encontrar un camino. Los temas de salud y economía son también muy complicados y merecen mucha atención en este momento, pero queda el restablecer la democracia y encontrar un camino con muchas dificultades, pero había un consenso como el de establecer el Tribunal, había un consenso sobre una fecha (inicialmente el consenso era para mayo). Tuvimos que buscar otra fecha y otros espacios para hablar y eso costó mucho. Hemos llegado a una situación extrema para, espero, encontrar el camino correcto. Eso muestra una cierta fuerza de la democracia en Bolivia. Los demócratas en todos lados no se rinden y si podemos ayudar en apoyarles, a lo mejor funciona bien.

-El tema complicado fue el de la fecha, ¿cómo fue la negociación en la Asamblea Legislativa y con la COB?  

SD: Primero hay que decir que hay una institución, el Tribunal Supremo Electoral, que tiene que tomar la decisión, pero eso no funciona si no hay un consenso político alrededor de esa decisión. Yo creo que casi con todas las fuerzas políticas habían acordado que el 18 de octubre es una fecha posible y correcta en estas circunstancias y en el Parlamento también. Al final no solamente había una mayoría, sino un consenso, es la única manera de salir adelante. Hay otros pedidos, otros reclamos, otras ideas, pero al final  creo que tenemos que tener una fecha en común, no cada uno puede elegir la suya, entonces el 18 es la fecha indicada y al final han entendido todos o casi todos.

-¿Se ha hablado con Evo Morales, con su gente?, ¿cómo fue este tema con el MAS específicamente?

SD: Tuvimos en ese grupo de la Iglesia, de Naciones Unidas y de nosotros, mucha gente. Todos nosotros tenemos nuestros contactos y hemos hablado con mucha gente. Creo que es también para formar un consenso, solamente hablar con cada uno, explicar un poco dónde estamos y las gestiones que están abiertas y eso ha ayudado a entender el dinamismo. Todos han comprendido que abrir otra vez la fecha no ayuda a nadie y menos a la democracia en Bolivia, hay que tomar una decisión y hay que trabajar en ese día, a organizarlo de la mejor manera posible, tienen que ser las mejores elecciones que el país ha visto en su historia para que de verdad podamos empezar una nueva etapa.

-Su estrategia se ha basado principalmente en  lograr esta ley en la Asamblea Legislativa y con eso bajar los ánimos con los sectores sociales, ¿esa ha sido la estrategia básicamente?

JS: Antes quisiera añadir una cosa, sobre lo que usted preguntó sobre cómo se hicieron los acercamientos con la COB y otras organizaciones.
Creo que la gente que salió a las calles tenía la convicción de que debe haber elecciones y que no se posterguen otra vez. Primero el 3 de mayo, luego el 6 de septiembre y ahora 18 de octubre. Con esta ley tienen la garantía de que habrá elecciones el 18 de octubre, eso es importante para ellos y ahora es un acuerdo político, una ley que garantiza las elecciones. Nosotros como Comunidad Internacional somos testigos de este acuerdo, de esta garantía, y eso es importante para la gente de la COB, para el Pacto de Unidad y de la calle, eso quería destacar.

-¿Cómo quedan los otros actores políticos?, porque la estrategia se ha basado en hacer acuerdos o cerrar con los sectores que tenían la posibilidad de establecer la ley, en este caso el MAS que tiene dos tercios y los otros partidos que están en el oficialismo y en la Asamblea, ¿La democracia boliviana realmente está débil?

SD: Primero, quiero decir que me quito el sombrero ante los actores, pues ante una difícil situación asumieron sus responsabilidades porque había mucha presión, también sobre los parlamentarios y a pesar de todos esos obstáculos han decidido, con unanimidad, apoyar la fecha que el Tribunal Electoral tiene que fijar. Entonces no es fácil, en ningún país es fácil, lo importante es que esas decisiones incluyan también el respeto y la protección de las instituciones, que ellos puedan desempeñar su trabajo, en especial el Tribunal Supremo Electoral, pero también el Parlamento y el Gobierno. No se puede dejar de lado la institucionalidad del proceso. 

-¿A qué tipo de presiones se refiere usted?
SD: Algunos estaban muy cerca de grupos que se encontraban en las carreteras bloqueando. Ellos reclamaban que representaban a sus peticiones y cada uno o muchos de ellos tenían que decidir si iban a asumir sus responsabilidades o no. Al final todos los han hecho y eso es una muy buena señal.

-¿Y qué opinión les dejan los partidos políticos que no han accedido al diálogo? Ha sido algo muy criticado porque  varios han dado la espalda al diálogo.

JS: Nosotros como facilitadores estuvimos con varios actores políticos y esa ley es un acuerdo entre tres poderes del Estado, como el Tribunal Supremo Electoral, el Ejecutivo y la Asamblea Legislativa. (Los partidos) tienen que entender que hay otros actores políticos, lo que es fundamental. Lo que Bolivia necesita es un gran acuerdo nacional, creo que hay todavía una división en el país, pero hay también esta voluntad de consenso que hemos visto el año pasado después de las elecciones falladas. Hay esta voluntad de consensuar y hemos atestiguado por segunda vez  que la gente quiere unirse e ir adelante y eso incluye a todos, no solamente los poderes estatales y todos los políticos. Creo que, con este acuerdo, podemos ir a una fecha establecida, a elecciones limpias, inclusivas, transparentes, que al mismo tiempo aseguren la salud de la gente, y que la población pueda ir a votar libremente.

-Un país polarizado es un riesgo, hay dos bandos que pueden enfrentarse y el riesgo de la guerra civil todavía está latente, ¿cree que ha pasado el peligro?

SD: Creo que está claro que una democracia depende del compromiso de sus ciudadanos, de defenderla más allá de sus convicciones políticas y también del diálogo, que no es un asunto tan solo del Parlamento, del Gobierno o de nosotros, sino que debe ser asumido en el día a día, de parte de todos y eso hay que vivir, hay que estar convencido de que la democracia en sí es algo por la que debemos y tenemos que pelear. Quisiera apelar a quienes todavía tienen dudas o reservas, que hasta ahora han apoyado otros reclamos, quiero apelar a todos a sumarse para que esta gran tarea nacional logre tener éxito. Un filósofo alemán decía que tenemos que enamorarnos del éxito y no del fracaso y es el momento para todos de reflexionar para que el 18 de octubre haya nuevas elecciones.

-Estaba más cerca que nunca la posibilidad, como ocurrió el 2015 con Demócratas en Beni, de que el MAS quede fuera de las elecciones porque su candidato reveló resultados de encuestas internas. En un artículo de la Ley de Régimen Electoral se prohíbe hacerlo y eso implicaba perder la personería. ¿En qué medida este tema ha sido parte de las negociaciones?

SD: No quiero especular, hay otros conflictos políticos, pero por supuesto no ha ayudado, pero no sé exactamente qué papel jugó este punto, lo importante es que hemos logrado ir adelante y no quedarnos con esos asuntos abiertos. No decididos totalmente, hay que ir paso a paso y ese ha sido un gran paso. 

-¿Ustedes creen que es viable una elección en Bolivia sin el MAS tomando en cuenta la fuerza que tiene en un país dividido?
JS: Creo que el TSE ha enviado este asunto en consulta al Tribunal Constitucional para definir el tema y eso está en su jurisdicción. En base a la ley,  sin interferir en esa decisión, nosotros creemos que las elecciones tienen que ser inclusivas y el MAS debe participar. No hay pacificación ni unificación sin el MAS ni la de todos los partidos. Esa es la posibilidad de Bolivia ahora.

-La Unión Europea ha jugado un papel importante en estas negociaciones, esto empezó con las gestiones de León de la Torre el año pasado y ahora las han continuado ustedes, ¿por qué el interés de Europa en un país como Bolivia?, ¿cuáles son las causas que los mueve en todo esto?

JS: La Unión Europea está promoviendo los valores democráticos, de igualdad y de pacificación, son valores que promovemos en todo el mundo, ese es nuestro rol. Creo que ahora Bolivia tiene una posibilidad de avanzar en este proceso democrático, inclusivo, para fortalecer los principios democráticos. La Unión Europea tiene un gran interés de seguir apoyando, acompañando a Bolivia en este proceso y asumimos nuestro compromiso y nuestra cooperación con los programas que tenemos con el Tribunal Supremo Electoral, junto a Idea Internacional. Eso es propio de la Unión Europea.

-¿Por qué el MAS tiene que estar en la elección si ha sido el protagonista de un gran fraude?

JS: Ahora no es el tiempo de discutir lo que sucedió el año pasado, tenemos la posición de ir hacia adelante y asegurarnos que esta vez las elecciones sean limpias, transparentes, inclusivas, justas y participativas. Vamos adelante, es mi llamado.

SD: Yo lo diría de otra manera, el MAS tiene apoyo de al menos el 30% de la población y esa población tiene que ser representada, llámenle el partido que quieran, hay que encontrar un camino para que todas las opiniones políticas puedan ser postuladas y si ganan un apoyo, tienen que ser representadas en el Parlamento, de alguna manera u otra.

-¿Cómo ven el manejo que se ha hecho en 14 años del problema del narcotráfico ya que objetivamente se ha incrementado y esa droga va hacia Brasil y luego hacia a Europa?
JS: Tuvimos un programa de cooperación durante los últimos siete años de más de 300 millones de dólares y la prioridad era la lucha contra el narcotráfico. Creo que hemos generado escenarios para encontrar alternativas de cultivo, de luchar contra el narcotráfico y ese es un interés común que tenemos con Bolivia, es un interés en la Unión Europea y sus Estados miembros.

-El Gobierno ha denunciado que se están generando narcoguerrillas en el Chapare con armas modernas que tenían los movilizados, ¿cómo ven esta situación tomando en cuenta que ésa es gente que supuestamente favorece al MAS?

SD: Yo no puedo evaluar esas informaciones, pero creo que vivimos también con el Covid-19, con el estado excepcional en todo el mundo. El problema de las drogas es que el tráfico está aumentando y la Policía, las Fuerzas Armadas y otras fuerzas del Gobierno están con otros temas. El tráfico de drogas se nota en todos los países y es un problema serio, no solamente en Bolivia.

-¿Piensan que haya una próxima vez en la que la UE tenga que mediar en el país, que frecuentemente se acerca al precipicio?

SD: Yo quiero ser optimista, he venido al país como embajador justo antes de las últimas elecciones, entonces no he visto al país en tiempos de normalidad. Me gustaría pensar que después de las elecciones vamos a tener un periodo de normalidad, de tranquilidad, porque además la gente sufre, la situación económica y social empeora y no se puede seguir así en ese conflicto duro político en el que cada boliviano está sufriendo de una manera u otra. Mi esperanza es que hay que enamorarse del éxito, no del fracaso y que si todos estamos trabajando juntos, vamos a lograr establecer una nueva etapa democrática y con éxito económico, que es lo que el país necesita.

JS: Yo creo que la base de la unificación y de la pacificación es la confianza en los resultados de las elecciones. La Unión Europea está comprometida en apoyar este proceso para que la gente pueda ir con confianza a estas elecciones, estamos asistiendo al Tribunal Supremo Electoral para fortalecerlo y capacitarlo. Vendrá una misión local de observación para avalar las elecciones y esperamos que sean limpias y creíbles, lo que será la base para la unión de los bolivianos.

-El respaldo que manifestaron al TSE fue absoluto, ¿ustedes son garantes de que las elecciones serán limpias y transparentes?

SD: Sí, ese es el objetivo, que todos juntos podamos asegurar un nuevo comienzo democrático.