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El secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, se refirió a Bolivia después que se conociera el informe final de las elecciones nacionales y recordó que hace un año, la organización le pidió que no renunciara a Evo Morales, pero que el expresidente decidió dejar el cargo.


Había gente que se plantó por él y no podía dejarlos tirados, es una responsabilidad política de un líder ponerse delante de su gente, y Evo (Morales) salió corriendo y los dejó tirados, lo cual no habla muy bien en términos políticos y personales de su persona”, dijo en entrevista con la cadena CNN.


Hace un año, la OEA realizó una auditoría al proceso electoral del 20 de octubre y concluyó que hubo muchas irregularidades. Ese informe detonó las protestas callejeras, el motín de la Policía y finalmente la “sugerencia” de las FFAA para que renunciara, lo que sucedió el 10 de noviembre.


Almagro dijo que todas las acusaciones que lanza el expresidente contra él no tienen sustento y recordó que la principal objeción del Gobierno de Evo Morales era el tiempo en el que se debía presentar la auditoría que había pedido el propio expresidente.


“Evo Morales y yo sabemos la verdad sobre esto, y sabemos la verdad de cómo fue este proceso, sabemos que cuando se le hizo llegar las conclusiones de la auditoría que eran contundentes, la respuesta que tuvimos es que no tenían problemas con las conclusiones, sino con el tiempo en que las que íbamos a hacer públicas”, dijo luego.


Por otro lado, respecto a la polémica que se intenta instaurar respecto a su rol en la renuncia de Morales en 2019, aseguró que los pedidos de renuncia  a su cargo en la OEA y de procesos en el tribunal de La Haya vinieron desde Cuba y que se enteró cuando iba a empezar la asamblea general de la OEA. Después de ese dato él concluyó que muchos aliados de Evo Morales pedirían sanciones contra su persona, tal como sucedió.


Detener el conflicto


Almagro también se refirió al por qué la organización se apresuró a saludar las elecciones y los ganadores del 18 de octubre, cuando el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia apenas había empezado el recuento oficial de votos y las proyecciones que había eran de empresas privadas.


“Por la certeza que tenía que tener Bolivia, nosotros habíamos visto que esa experiencia en el tiempo, de cuando se empieza a discutir el resultado, es algo que puede definitivamente complicar institucionalmente las cosas en un país”, dijo el diplomático.


Aseguró que el trabajo de campo que se realizó en otros procesos electorales en Bolivia permitían confiar en las proyecciones y en los informes que tenían de los propios observadores que fueron desplegados en todo el país.