Mas de 16 horas duró la sesión de la Asamblea que trató, debatió y definió la interpelación contra el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli. La autoridad salió airoso y la censura en su contra fue descartada al sumar solo 58 votos a favor de su destitución contra 84 asambleístas que rechazaron la misma. Hubo cinco abstenciones y nueve legisladores abandonaron la sesión y no emitieron su voto.
“Por mayoría se aprueba el orden del día puro y simple”, dijo brevemente el presidente de la Asamblea Legislativa, Edmand Lara, antes de cerrar la extensa sesión que empezó el 27 de febrero y recién concluyó en la madrugada de este viernes.
En conjunto, la Asamblea tiene 166 curules y para censurar a las autoridades se requiere de 111 votos que son los dos tercios. PDC y Unidad en conjunto tienen 96 votos en el pleno y con esa cantidad de escaños ninguna interpelación tendrá posibilidad de ser aprobada. Libre tiene 49 curules y los otros partidos suman 21 votos. Sin embargo, las rupturas dentro de PDC permite que los equilibrios en le hemiciclo puedan variar.
Así, el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, no estuvo amenazado de ser censurado pues el oficialismo cerró filas en torno a él y lo defendió salvo contadas excepciones. Cuatro senadores de Libre fueron los parlamentarios interpelantes y no lograron ni el apoyo de su bancada.
Según el numeral 18 del artículo 158 de la Constitución Política del Estado (CPE) se requiere dos tercios del total de la Asamblea, eso significa 111 votos y los opositores apenas llegaron al 50% de esa cantidad.
El segundo factor para que Medinaceli no sea censurado fue la razón del pliego. Las 15 preguntas que mandaron los senadores interpelantes se referían a la compra de crudo y los contratos de compra de combustible en el exterior; pero, en la sesión, varios legisladores trataron el tema de la gasolina ‘basura’ que provocó los problemas en los motores de los vehículos, lo que provocó la confusión y el reclamo de otros parlamentarios que dijeron que esa confusión puede invalidar el acto de interpelación.
Los parlamentarios prolongaron en demasía el tiempo para definir la interpelación pues hubo tres votaciones: uno para definir la suficiente discusión; la segunda para definir la forma de votación; finalmente la votación. En cada etapa de voto, cada legislador hacía uso de la palabra de forma innecesaria.