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Creemos y Comunidad Ciudadana, las fuerzas políticas opositoras representadas en la Asamblea Legislativa Plurinacional, aseguran que Chapare, la frontera con Chile y el norte cruceño son tierra de nadie, y si esto no se controla, Bolivia se parecerá a Venezuela.

Por su parte, el exministro de Gobierno, Carlos Romero, admitió que el país vive una profunda polarización, y que es de suma importancia ir a un diálogo para resolver los temas pendientes a través de la vía pacífica y sin violencia.

El diputado por Creemos, Erwin Bazán, señaló que en Venezuela el 60% del territorio está controlado por “mafias organizadas en distintos tipos de delitos”.

Recordó que algunas responden al terrorismo, a milicias armadas por el chavismo. “Estos grupos irregulares controlan ese país. Si en Bolivia no tomamos en cuenta esta corriente transnacional, con intereses políticos y económicos operando a través del MAS, perderemos control de nuestro propio territorio”, aseguró.

Lamentó que hay partes del territorio boliviano que operan como republiquetas, por grupos armados y allí “la Policía no tiene la capacidad de operar libremente. Uno de esos territorios definitivamente es Chapare”.

Otro espacio tomado “no por interculturales, sino por colonos, es el territorio del norte cruceño. La toma de tierras por grupos armados”, dijo.
El diputado considera que el grupo que tomó Las Londras tiene conexión con Chapare para financiar sus movimientos y para recibir las armas necesarias.

Por su parte, el senador de Comunidad Ciudadana Rodrigo Paz Pereira señaló que “seguimos en un Estado improvisado, no consolidado. Definitivamente, un país que se respeta no puede permitir condiciones como estas. Más allá de quién gobierne”.
Insistió que FFAA y policía “supeditadas a la política de turno no puede cumplir con la CPE” y están controladas “por dos leyes al orden político”. 

Complementó que “Chapare, la frontera con Chile y el norte cruceño son tierra de nadie, y es increíble e intolerable que un presidente esté más preocupado por una marcha que en la reactivación económica”, dijo.

Carlos Romero dijo por su parte que el país enfrenta una coyuntura “muy polarizada, donde viejos clivajes que supuestamente fueron superados, se abrieron nuevamente, generando grietas peligrosas que atentan contra la cohesión social”.

Complementó que, evidentemente, hay fisuras entre oriente y occidente, entre el campo y la ciudad. Entre el mundo periurbano popular y la clase media urbana, por ejemplo, y dijo que es necesario abordar. “Bolivia necesita enfrentar estas contradicciones y encarar nuevos acuerdos”.

Cuando se presentan “contradicciones aparentemente insalvables aparecen dos vías para resolverlas, la violencia o la vía pacífica, que siempre se ha impuesto a lo largo de nuestra historia. Yo asumo que es una tarea de todos los bolivianos y bolivianas, encarar los problemas que enfrentamos en términos de estructura social y que hay que hacerlo a través de un gran diálogo”.

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