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El abogado Wálter Zuleta, que fue defensor de Gabriela Zapata y que fue mencionado por el 'testigo clave' Luis Fernando Humérez como uno de los intermediarios en el caso de la compra de 170 respiradores con supuesto sobreprecio, negó haber cobrado alguna comisión como señaló ayer Humérez.

"Un 'testigo clave' de filas del MAS, un sujeto de nombre Fernando Humérez, exdirigente de fútbol y expresidente de la LFPB (expulsado del fútbol en 2014 por filmaciones de cobro de coimas a los empresarios de la televisación liguera), sostuvo en una declaración voluntaria -que después decantó en una posible imputación por autoincriminación en el delito de beneficio de particulares, en un contrato del Estado. Aparece así que el beneficiario en otro país soy yo, bajo el argumento de que el artífice de un incremento presupuestario, de los artefactos, objeto de la compra-venta del contrato no es él sino yo", señala la declaración de Zuleta en su cuenta de Facebook.

El jurista cuenta que Humérez obtuvo su número telefónico en Perú y desde hacía un tiempo lo llamaba para obtener cotizaciones de productos, las cuales él facilitó algunas veces. "Atendí los pedidos por la naturaleza del negocio, como a cualquiera, igual nunca compró nada".

Zuleta explica que en la actividad comercial restringida que realiza en Lima ha conocido varios proveedores de distintos países y que no es usual tener contrato alguno con ellos, solamente referencias. "Fui requerido por Humérez con una lista de productos en los que se encontraban respiradores. Era yo entre otras varias a las que había consultado, incluso peruanas.

El abogado señala que consultó presupuestos, sabiendo las limitaciones del posible cliente. "Sin saber quién era y le remití el nombre de tres empresas y varios modelos de los requeridos, para que se contactara".

Zuleta aclara que una de ellas fue IME Consulting, con la que nunca tuvo negocio o contrato alguno y que la refirió por sus transacciones de varios productos en México, donde el abogado cuenta con asociados.

Más adelante aclara que no fue dependiente de la empresa española, que no conoce a sus ejecutivos, porque solo fueron contactos de Internet a través del comercio online. "Y de ahí nació la relación entre ellos. Mal podría yo tener pactos de incrementar precios o planear una estafa a un Estado por Internet y con casi desconocidos, en una semana, que (fue el tiempo que) duró todo. Había un presupuesto al que ceñirse y punto. Si el proveedor tiene el producto, el precio y la solución de entrega inmediata, obtiene el contrato", explica.

Zuleta cree que es importante señalar que la factura comercial, los impuestos pagados en España y otros corresponden al precio ofertado, por ende, no existiría un sobreprecio del intermediario, de acuerdo a su propuesta. "La existencia de otras empresas privadas regalando o no sus productos, es irrelevante", indica.

"Se me atribuye, finalmente, comisiones mágicas calculadas por Humérez, de $us 3.000 por equipo vendido, que ojalá fuera posible y cierto, porque vivo en otro país y no soy empleado público, pero de la rendición de las cuentas facturadas al fisco español, por la empresa vendedora, estos declaran abiertamente un beneficio posible, de un buen 23% del monto de venta, lo que tampoco alcanzaría para tamañas comisiones que son facturadas", escribe Zuleta.

Finalmente, el jurista señala que el 'testigo clave' , al verse acorralado por la Fiscalía, "en su tonta declaración para salvar a alguien, no tuvo más iniciativa que desviar su falta, derivándola en mi contra".


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