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Paz anticipa modernización de los aviones K8 en medio de limitaciones y pérdidas

Jueves, 16 de abril de 2026 a las 07:31
El presidente Rodrigo Paz sobrevoló ayer en un K8 la ciudad de Tarija a donde se trasladó para celebrar los 209 años de la Batalla de la Tablada. Foto: Presidencia

En mayo habrá un informe para mostrar los resultados de las tareas de interdicción  con apoyo aéreo. De estas naves adquiridas en 2011, cuatro están en operación con el apoyo de dos de los 13 radares adquiridos en 2015. Hay varias auditorias en curso.

El presidente Rodrigo Paz destacó ayer el rol operativo de los caza K8, aeronaves tácticas que habían sido adquiridas para la lucha contra el narcotráfico. Anunció que se trabaja en un plan para modernizar su equipamiento, en un contexto marcado por limitaciones en el sistema de radares y antecedentes técnicos de la flota.

“El trabajo que hacen es extraordinario. Estamos haciendo gestiones para el equipamiento de estos aviones K-8, porque con ellos se está librando un combate frontal contra las aeronaves que transportan ilícitos del narcotráfico; entonces, hay que darles todo el respaldo dentro de lo posible”, afirmó el jefe de Estado en Tarija.

El mandatario acompañó un ejercicio militar y, vestido con indumentaria de piloto, participó como tripulante y copiloto en maniobras aéreas. Durante la actividad, destacó el esfuerzo de los pilotos y aseguró que este tipo de operaciones contribuye a recuperar “el sentido de pertenencia y el compromiso con Bolivia”. Sucedió en el marco de la celebración por el 209 aniversario de la batalla de la Tablada, la gesta libertaria que tuvo lugar en Tarija.

Desde la FAB, el comandante general, Sergio Fernando Lora Araoz, explicó que estas aeronaves cumplen tareas de interdicción aérea en coordinación con la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn). “Son aeronaves tácticas. Las utilizamos para interceptar vuelos irregulares que transportan droga. Por su velocidad y versatilidad, obligan a las avionetas a aterrizar, mientras la Policía las espera en tierra para su incautación”, detalló.

Como resultado de estas operaciones, hace dos meses se incautaron y precintaron 16 avionetas en el Beni, considerado hasta ahora el mayor golpe antidrogas del año. Además, la FAB anunció que el próximo 6 de mayo presentará un informe técnico con los resultados de estas intervenciones.

Sin embargo, este despliegue operativo contrasta con las limitaciones del sistema de control aéreo. El 12 de febrero, el ministro de Defensa, Marcelo Salinas, reveló a EL DEBER que de los nueve radares adquiridos a Francia en 2015, solo dos se encuentran operativos y son de uso civil. La autoridad calificó el funcionamiento del sistema como “parcial” y cuestionó el contrato firmado durante el gobierno del MAS, señalando que no se garantizó el mantenimiento adecuado de los equipos.

El proyecto, que inicialmente contemplaba la adquisición de 13 radares por cerca de 200 millones de euros a la empresa Thales Air Systems, enfrenta ahora auditorías técnico-legales que buscan esclarecer posibles irregularidades, demoras y modificaciones contractuales.

En este contexto, la capacidad de interdicción aérea descansa en gran medida en el desempeño de los K-8, aeronaves que también arrastran antecedentes relevantes. Bolivia adquirió seis unidades en 2010, recibidas en 2011, en una operación valorada en 57,8 millones de dólares. Actualmente, solo cuatro están en servicio, tras dos accidentes con pérdida total.

El más reciente ocurrió el 30 de enero de 2023, cuando el K-8W Karakorum se precipitó a tierra en Pando tras incendiarse su motor. Sus dos tripulantes lograron eyectarse antes del impacto. El primer accidente fue en marzo de 2021.

Estas aeronaves, de fabricación china, son biplaza de entrenamiento y ataque ligero, con una velocidad máxima de 800 km/h y un alcance de 2.140 kilómetros. Aunque no fueron diseñadas exclusivamente como interceptores, su versatilidad permite adaptarlas a misiones de lucha antidroga.

El programa de los K8 junto a los radares fue diseñado para interceptar aeronaves sospechosas vinculadas contra el narcotráfico. Esto por la creciente actividad de una suerte de “puente aéreo” de la droga entre Bolivia y países vecinos. De hecho, este esquema funcionó bajo el control de Sebastián Marset, quien enfrenta cargos por lavado de dinero en Estados Unidos tras su captura en Santa Cruz el pasado 13 de marzo.

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