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La convocatoria a sesión de Asamblea, los anuncios diarios en las redes sociales, los tres tuits del ministro de Gobierno, Carlos Eduardo del Castillo, y la reunión matutina que tuvo con la bancada del MAS son los cuatro hechos que hacen presumir que el acto de interpelación planteado por la oposición en contra del ministro fue planificado.


El viernes 4 de junio se conoció que habría la interpelación y la versión salió del propio MAS en las declaraciones de los diputados oficialistas. La convocatoria oficial se publicó el lunes en la mañana en la Cámara de Diputados, cumpliendo el reglamento de convocatoria.


Sin embargo, desde el viernes los anuncios en las redes sociales sobre lo que ocurriría en el hemiciclo eran constantes, las publicaciones en los grupos del oficialismo reflejaban que habría “revelaciones”.


Un día antes de comparecer ante la Asamblea, el propio ministro de Gobierno publicó en su cuenta Twitter tres mensajes que hacían alusión a su comparecencia en la Asamblea y qué haría conocer en esa sesión.


“El pueblo boliviano estará presente mañana (por el martes) para decirles a estos malos asambleístas, que no se trata de tener un partido político o de defender un color político, sino, de darle justicia a todas las víctimas del Golpe de Estado y a sus familiares”, señalaba la segunda publicación del ministro.    


El cuarto hecho se produjo este martes en la mañana cuando hubo una reunión de la bancada del MAS y hasta donde llegó Del Castillo. Los diputados oficialistas se negaron a revelar el contenido de esa reunión, aunque hablaron de “coordinación”.   


En horas de la tarde, los propios diputados y senadores opositores denunciaron en sus intervenciones que Del Castillo se reunió con la bancada del MAS en la Vicepresidencia donde les entregaron los carteles que luego serían colocados en los curules de los oficialistas.


Asimismo, hasta las puertas del Parlamento llegó un nutrido grupo de personas que dijeron ser familiares de los fallecidos en Senkata y Sacaba, Cochabamba. Un grupo más reducido tuvo acceso a la sesión y se instalaron en el tercer piso del hemiciclo desde donde hostigaban a los opositores.


Según los interpelantes, el Gobierno tiene problemas en el manejo de la pandemia y por tanto recurren a este tipo de actos para llamar la atención de los medios de comunicación en un intento por desviar la atención de la comunidad.


La contribución


En el bando de los opositores también se presentaron problemas. Es la segunda interpelación en una semana y los protagonistas son los mismos legisladores de oposición, siete asambleístas de Creemos que firmaron el pliego de seis preguntas.


La misma cantidad de cuestionamientos que presentaron contra el ministro de Justicia, Iván Lima, hace una semana. En esa sesión los asambleístas de la oposición se desviaron del tema principal y fustigaron a Lima por los argumentos respecto de la teoría del Gobierno sobre el supuesto golpe de Estado.


A los opositores ya no les interesó que la autoridad responda. El diputado Edwin Bazán lo dijo abiertamente al descalificar las apreciaciones del ministro y de los legisladores del MAS que interrumpían a gritos esa intervención.


A las 17:12 de este martes, cuando el ministro del Castillo realizaba su intervención, empezaron los empujones y cuatro asambleístas, mujeres y varones, se agarraron de los cabellos, a golpes de puño y patadas, respectivamente. La sesión acabó a gritos con escándalo de por medio que favoreció al MAS por la repercusión mediática y la burla en las redes sociales. En ese momento se dejó de hablar de la pandemia y sus consecuencias.




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