El peritaje realizado por la Policía Federal de Brasil, y que fue divulgado el miércoles 22 de julio, descartó la presencia de cocaína en un cargamento de 260 toneladas de madera boliviana que fue retenido en junio de este año en la frontera entre ambos países.
En ese momento, las autoridades brasileñas calificaban como “la mayor incautación de cocaína registrada en la historia del país” ya que las pruebas preliminares presumieran que la carga incautada en Corumbá y Cáceres contenía droga impregnada en el producto.
Sin embargo, la Policía Federal sometió el cargamento a nuevos exámenes entre el 23 y el 29 de junio. Posteriormente, tras descargar la madera, se efectuó una segunda inspección con perros especializados en la detección de narcóticos, que tampoco encontraron indicios de sustancias controladas.
Como parte del peritaje, los especialistas seleccionaron de manera aleatoria varias piezas de madera y extrajeron nueve muestras, entre aserrín y astillas, utilizando motosierras y taladros. El informe concluye que todas las pruebas instrumentales realizadas dieron resultado negativo para la presencia de cocaína impregnada en la madera.
"Los fragmentos de madera fueron observados minuciosamente para verificar sus principales características naturales y la existencia de indicios macroscópicos que pudieran evidenciar la absorción de sustancias en su interior o en su superficie. Respecto a la sospecha de que las fibras contenían sustancias estupefacientes, se realizaron diversas consideraciones (...) Todos los ensayos y exámenes instrumentales descritos anteriormente arrojaron resultados negativos para la presencia de cocaína impregnada en las muestras de madera remitidas al peritaje", arroja el informe.
El documento coincide con la posición que asumió la Policía Boliviana semanas atrás. A mediados de junio, las autoridades nacionales ya habían rechazado la versión de un supuesto cargamento contaminado con droga y aseguraron que las pruebas practicadas en Bolivia tampoco habían encontrado evidencia de cocaína.
De acuerdo al portal G1, actualmente cuatro camiones permanecen retenidos en la aduana de Corumbá. La inmovilización de la carga provocó retrasos en las entregas, mayores costos de transporte y la paralización de mercadería que ya tenía destino definido. El importador de madera Alessandro Castro relató las pérdidas económicas ocasionadas por la retención.
"Llevamos más de veinte días, casi treinta, sin poder trabajar. Tengo más de 40 empleados en Bolivia que dependen de las entregas de madera. Mis clientes ya están pensando en desistir. Estoy sufriendo enormes pérdidas y ninguna institución, ni la Receita Federal ni la Policía Federal (ambas de Brasil), se hace responsable. No me entregan ningún documento. Todos los días dicen que lo harán, pero nunca llega", afirmó el empresario.
Por su parte, el abogado Leandro Lobo, representante legal de otro importador, indicó que el costo diario de los camiones detenidos asciende a 44.000 reales (Bs 95.000) y aseguró que el objetivo es lograr que la carga llegue finalmente a su destino. Asimismo, anunció que recurrirá a la Justicia para solicitar que los empresarios queden exentos de asumir esos costos.
"La defensa decidió cuestionar la actuación de la Receita Federal porque entendemos que, desde el momento en que la mercadería fue retenida, los costos diarios no son responsabilidad de los empresarios, ya que ellos no provocaron esta situación. Si la respuesta es negativa, presentaremos al menos un recurso de amparo para solicitar la exención del pago de esas tarifas", sostuvo el abogado.