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La presencia de grupos radicales en El Alto, como esos varones que el 5 de marzo golpearon brutalmente en La Ceja a la ciudadana Lirio Fuertes (Tikita Wara) porque al verla pasar la identificaron como “pitita”, muestran grados de intolerancia que ponen en el ojo de la tormenta a la ciudad alteña. Pero distintos sectores, incluso afines al MAS, coinciden en que la violencia no es justificable y piden una investigación.

La víctima relata que todo sucedió cerca de la estatua del Che Guevara. “Había terminado de hacer unas diligencias y me dirigía a esperar el minibús para volver a casa. En la avenida 6 de Marzo los manifestantes estaban lanzando explosivos a los policías, cerca de la calle 1 también había personas que estaban generando caos”, comentó la joven. 


Ella consideró que la salida más confiable y aparentemente segura era la que lleva al puente de La Ceja, la que está detrás del teatro Raúl Salmón de la Barra. Caminó en esa dirección y se acercó a un grupo de más de 20 personas reunidas. “Dicen que a diario acostumbran a reunirse para debatir sobre coyuntura”, continuó.

De pronto sintió un golpe en la espalda acompañado de insultos y burlas. "'Es pitita, agárrenle', dijeron. Entonces, con palos y chicotes más personas comenzaron a golpearme, quise escapar de ese lugar, pero me acorralaron. ‘Mira a esta mujer, es clarito que no es de El Alto'. 'Maldita, mujer de paso, aquí vas a cagar, te vas a morir'. 'Entre todos te vamos a matar, nadie te va a ayudar, aquí te vas a morir, te vamos a fregar entre todos’”. Escuchaba decir a la turba mientras la golpeaban y se reían.

Al menos diez hombres la golpearon sin piedad. “Cuando pude levantar la cabeza vi a un señor que llevaba una gorra roja con azul, chaqueta jean y un chicote en la mano. ‘Aquí no queremos jóvenes como ustedes, pitita te vas a morir. Por tu culpa se ha ido el Evo’. Cerca de él estaba otro señor con gorra gris, chamarra negra de cuero y un palo y decía: ‘peor si eres mujer, te vamos a fregar’”.

De repente, relata, sintió un golpe en la cabeza y describe que escuchaba los insultos como si estuviera debajo del agua. “La sangre corría por mi rostro hasta mi cuello. Pedía que paren; mujeres, jóvenes y policías pasaban por ahí, pero nadie hizo nada”.

Con la poca fuerza que le quedaba se levantó para cruzar la calle y resguardarse en la parada de los minibuses que van a Río Seco. “Me persiguieron y seguían golpeándome. Una señora que al principio celebraba la golpiza, fue donde los tipos y llorando desesperada gritó que paren. Imagino que se dio cuenta del ataque salvaje del que yo era víctima; me dijo que vaya a otra calle porque ahí me iban a matar. Gracias señora desconocida”.

Luego relató que tuvo que bajar en teleférico y llegó a un centro médico de Sopocachi, en La Paz. “El doctor que me atendió señaló que fui víctima de un ataque feroz y cobarde. Diez tipos revolcaron en el suelo a una joven, una joven menor que ellos, una joven que solo estaba caminando y que no tenía nada con qué defenderse; una joven que no había provocado, querían matar a una joven a la que todo el tiempo acusaban de ser mujer, de ser pitita”.

El presidente del Comité Cívico de El Alto, Benito Fernández, aseguró que esta agresión, como los hechos relacionados con el dinamitazo cerca del lugar donde se realizó la sesión de honor por la efeméride alteña, cuando estaba por salir la presidenta Jeanine Áñez, fueron "protagonizados por masistas pagados. Ellos no están luchando por una ideología, sino por su bolsillo. Lo hacen para hacer quedar mal a las autoridades y generar un ambiente de rechazo y violencia”.

El cívico advirtió que la gente que apoya al MAS se ha reducido notoriamente. “Les puedo decir que el fuerte del partido de Evo Morales está en los distritos 7 y 8, donde está Senkata. El alteño es trabajador, no es violento. Este es un pequeño grupo”, manifestó.

La dirigente de los gremiales y concejala de La Paz, Mabel Machicado, repudió los actos de violencia, pero aseguró que más allá de eso, la violencia desatada en Senkata, con muertos, generan este tipo de reacciones de gente que no necesariamente pertenece al MAS. "Eso aumenta el apoyo de los alteños al MAS y eso se comprobará el 3 de mayo”, expresó.

Fernando Condori, presidente de la nueva Fejuve manifestó que “El Alto nunca ha sido violento, por el contrario, somos pacifistas y trabajadores, como es toda la población a nivel nacional”. Lamentablemente hay personas infiltradas que hacen quedar mal a la ciudad".

“Nosotros repudiamos y exigimos que el Ministerio Público investigue estos hechos. Más de 10 personas golpeando a una mujer, no lo aprobamos, por el contrario, lo condenamos. Que indaguen caiga quien caiga”, dijo Condori.

El dirigente de las 20 provincias, Justino Leiva, manifestó que “la violencia no tiene ningún tipo de justificativo, no lo podemos aceptar, y se debe investigar. No creo que sean del MAS, cada quien actúa de manera independiente. Pero, también en esos días hubo excesos, como los cometidos por la Policía, que gasificó un colegio, eso también hay que indagar”.

Por su parte, el dirigente del Conade, Waldo Albarracín, repudió el hecho. “Un error que cometeríamos es decir que alteño es sinónimo de violento o de terrorista. Yo creo que estos grupos reducidos del MAS actúan así y se arrogan la representación alteña. Pero la mayoría de los que viven en esa ciudad es apolítica, gente de mucho trabajo, migrante en su mayoría, pero se dedica al comercio principalmente, es protagonista en el desarrollo de su economía”.

Lo que sí se debe hacer notar, advirtió el exdefensor del pueblo, “es que estos grupos de choque son muy efectivos en su acción violenta. En el país la discriminación es un delito, este tipo de actitudes xenófobas y misóginas están proscritas. Esta ciudadana fue identificada y golpeada, primero por ser mujer, luego por no ser de El Alto y tercero por ser pitita. La golpean, la patean en el suelo y si no intervenía otra mujer, la hubiesen matado”.





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