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Ante los anuncios de movilizaciones sociales, de afines al Movimiento Al Socialismo (MAS), sectores políticos y empresariales expresaron su rechazo a las amenazas programadas para los próximos días.

El jueves, el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Salvador Romero, comunicó que la Sala Plena decidió postergar las elecciones hasta el 18 de octubre. Estos comicios estaban previstos para el 6 de septiembre y había una ley que establecía esa fecha como jornada de votación.

La Central Obrera Boliviana (COB) y el Pacto de Unidad, que aglutina a organizaciones sociales afines al MAS, anticiparon que saldrán a las calles a protestar el martes, exigiendo que no se cambie la fecha de las elecciones generales.

Chantaje

En el caso de Jorge Tuto Quiroga, candidato presidencial por Libre 21, protestó contra los cocaleros del Chapare (Cochabamba), que se resisten a la fecha del 18 de octubre establecida por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y dijo que “chantajean, al estilo Pablo Escobar, en Colombia, con convulsionar el país, si no votamos el 6 de septiembre en medio de la pandemia”.

“Quieren reducir la participación y evitar la observación que detecta sus fraudes. Con su cocaína envenenan nuestra juventud, con sus amenazas quieren arriesgar la salud y matar a nuestros mayores”, dijo Quiroga.

Sin embargo, advirtió que Bolivia no aceptará, ni se doblegará ante esas narcoamenazas, ni ante las maniobras de dos vocales masistas del TSE.

Más adelante, se refirió al candidato presidencial del MAS, Luis Arce, a quien le exigió que deje de ser “un títere servil del tirano prófugo, que no calle más, que respete las leyes que él firmó, que se pronuncie y respalde el diferimiento electoral determinado por el TSE, para preservar la vida, cuidar la salud y votar con legitimidad”.

Ansias de poder

Por su parte, el candidato vicepresidencial de Comunidad Ciudadana (CC), Gustavo Pedraza, criticó que el MAS continúe con su tradición autoritaria, queriendo imponer lo que cree conveniente para ellos.

“La movilización de sus sectores, las amenazas al TSE, son una evidencia de que el MAS no respeta lo que deciden las instituciones competentes. El TSE es un órgano de poder independiente y tiene toda la atribución, en el marco de la Constitución y las leyes, de definir o postergar fechas. Es lo que está haciendo el TSE”, justificó.

Ante la desesperación por retornar al poder y administrar con el estilo autoritario como lo hizo durante 14 años, Pedraza aconsejó al Tribunal mantener su decisión y al Órgano Legislativo, le pidió que canalice esa determinación.

Más contagios

Entre tanto, el presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Ibo Blazicevic, rechazó la movilización en un momento en que la población necesita volver a producir para activar su economía.

“Cualquier movilización en tiempos de pandemia, tiene un mayor efecto por la multiplicación de contagios y su efecto negativo en el desempeño del aparato productivo, que necesita retornar a la normalidad para evitar la pérdida de empleos”, expresó.

Efectos en la actividad económica

Gustavo Jáuregui, gerente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), manifestó por su parte, que toda movilización social genera una interrupción abrupta de la actividad económica, de un sector causando pérdidas al mismo.

“Hoy estamos en una coyuntura especial debido a la emergencia sanitaria por el Covid-19 que ha ocasionado mayor recesión en nuestra economía, además de la incertidumbre, por no tener la certeza del tiempo que durará la emergencia. Por lo que, no es oportuno continuar generando perjuicio o interrupción de las actividades económicas”, expresó Jáuregui.

Por el contrario, reclamó la implementación de medidas económicas efectivas y oportunas que coadyuven a atenuar el impacto de esa recesión sobre la economía boliviana, además de mucha apertura y voluntad política de todos los niveles de administración del Estado para aplicarlas.

"No saben contribuir al Estado"

El representante del transporte internacional de El Alto, Gustavo Rivadeneira, lamentó el actuar de las composiciones radicales que actúan al margen de la institucionalidad y la comprensión de la independencia del órgano electoral.

"No toman en cuenta que existen sectores que apuestan a su independencia laboral, amparados en su inversión. Pero los que se quieren movilizar, dependen y viven del sindicalismo y no saben contribuir al Estado a través de la inversión privada", expresó.

Por lo tanto, subrayó que las repercusiones de las movilizaciones serán negativas para el sector del transporte, porque impedirán la transitabilidad de los productos que hoy sirven para paliar las necesidades del pueblo boliviano.

Aseguró que estas organizaciones han recibido prebendas del anterior Gobierno y que ya no representan el sentimiento de una gran mayoría de los trabajadores.