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Los jóvenes bolivianos Adriana Salazar Clavijo y Cristian Flores Mamani, líderes y activistas por el medio ambiente participan en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP 26 que se realiza en Glasgow (Escocia). En ese encuentro mundial abogarán porque los países que asistan a esos cónclaves mundiales incluyan delegaciones que representen la voz y protagonismo de la juventud de sus propias naciones.

Antes que la delegación boliviana viaje a la COP 26, que concluye el próximo 12 de noviembre, fue recibida por el representante de Unicef, Rafael Ramírez que les brindó pautas y referencias sobre cómo desenvolverse en foros internacionales.

“Les recomiendo observar las dinámicas de la COP26, porque eso genera experiencia. Tan importante como participar, es escuchar, hacer el mayor esfuerzo por comprender. Siempre habrá puntos de vista diferentes y la mejor manera de influir es comprenderlos, así puedo ajustar mis propuestas para lograr un consenso, ya que ninguna parte impone su posición”, explicó Ramírez a los jóvenes.

Un momento histórico para el mundo

“Estamos viviendo un momento histórico, es la primera vez que tenemos una representación oficial de la juventud boliviana en una cumbre COP. El reto es que los jóvenes se articulen y sean la voz que necesitamos hoy en día”, destaca Cristian Flores Mamani de la Plataforma de Jóvenes.

Cristian es un defensor del medioambiente desde muy niño, cuando sus padres dejaron su vida en el campo y migraron a la ciudad de Cochabamba, cuando aún esa era una urbe “bastante verde”, pero, con el paso del tiempo vio cómo las construcciones de cemento la cambiaron, recuerda.

Luego, continuó su activismo en favor de la salud de la Tierra, y participó en varios cónclaves y eventos de jóvenes líderes involucrados en el tema. En 2018 viajó a Ecuador a un debate sobre el modelo de cambio climático y a su retorno asumió una representación departamental sobre el tema

Ahora, como representante nacional menciona que el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la Organización de Naciones Unidas (ONU), señala que el planeta Tierra vive un momento complejo que exige el empoderamiento y la participación real y activa de la juventud en estas cumbres para que sean actores claves del desarrollo de los Estados y del mundo.

“Tenemos que reconocer nuestras capacidades, y tener participación más activa para mostrar a los tomadores de decisiones que estamos articulados, pero también tomar la iniciativa de dar soluciones más factibles y sostenibles, el reto es que los jóvenes seamos una voz que se tome en cuenta”, explicó.

En su vida diaria y personal, Cristian narra que él decidió contribuir a la preservación del medioambiente con el cambio de hábitos personales y estilo de vida, por ejemplo, en el consumo de alimentos, compras de objetos, reducir la generación de residuos y evitar desperdicios, además utilizar mejor los recursos con los que desarrolla sus actividades; finalmente, informar y estimular a otras personas para que también cambien sus propios hábitos.

“Evitar que la tierra llegue a una situación insostenible de contaminación y generación del cambio climático y sus consecuencias exige que todas las personas hagan cambios en sus propias vidas, y que los Estados también modifiquen su modelo de desarrollo”, sostiene.

Valorar el pasado para salvar el futuro

Otra representante es Adriana Salazar Clavijo, ella considera que los cambios reales ocurrirán cuando exista conciencia de cómo nuestros antepasados interactuaban con la madre tierra, por tanto, a la humanidad le falta rearmonizarse con el planeta, reposicionar lo comunitario en las ciudades, y recuperar saberes ancestrales para adaptarse al cambio climático.

La joven dijo que como representante de Bolivia, presentará en la COP26 una posición fuerte de plantear justicia intergeneracional, porque se les está arrebatando el futuro a quienes hoy son niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

“No habrá justicia climática, mientras los jóvenes no sean protagonistas en las cumbres mundiales medioambientales y se solucionen sus pedidos”, aseguró al sostener que la participación real y efectiva de jóvenes, indígenas y sectores vulnerables de todos los países aportará a la política internacional.

En segundo lugar, los jóvenes tienen la expectativa de que los compromisos que asuman los países en favor de la salud de la Tierra sean reales y solucionen temas estructurales, “sabemos que hay naciones que no quieren solucionar el problema estructural. El sistema de vida no es sostenible, es un sistema mercantil, individualista y capitalista, el cambio climático no es sólo los cambios físicos de la madre Tierra, sino todo el problema social y político”, explicó.

Como parte de ese cambio estructural, Adriana recordó que Bolivia logró que se reconozca el concepto de la madre tierra, pero aún falta avanzar en un modelo alternativo de desarrollo alternativo al capitalista, establecer otras formas de mercado e integración, para que la referencia a la Tierra sea como madre y no como si se tratara de un objeto.

Con respecto a cómo aporta personalmente al medio ambiente, dijo que actúa como facilitadora en la organización Inti Huatana donde trabaja con nuevas generaciones, “contribuyo recuperando saberes ancestrales para la adaptación al cambio climático y en una red mundial y latinoamericana se reconozca el derecho a humano a un ambiente sano”, indicó.

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