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Magdalena pasó de la sorpresa al silencio. Tras mostrar a un enorme caimán negro de más de 4 metros como si fuera un trofeo, ahora impera el miedo ante un proceso por biocidio. La querella ya ha sido presentada ante el tribunal de materia ambiental en Trinidad tanto por el Ministerio de Medio Ambiente y Agua como por parte de la Gobernación del Beni. La situación se da en medio de la noticia de que los presuntos responsables fueron liberados.

Una comisión encabezada por Carola Vaca, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Gobernación, se desplazará hasta Magdalena para impulsar las investigaciones. Personeros del Ministerio de Medio Ambiente integran la delegación que acompaña al fiscal de materia que ya se encuentra en el lugar.

Vaca lamenta la falta de cooperación por parte de los pobladores de Magdalena y asegura que "esconden información" ante el temor de sanciones para los implicados en la muerte del caimán negro. Es más, se dice que los vecinos de Magdalena consideran que la grasa de la cola del reptil cura el Covid-19

El mismo día que se conoció el biocidio, la policía de la localidad detuvo a Sandro Gualeve Durán (40 años) y Fernando Gualeve Durán (25 años). En el cuadernillo de investigación se revela que "son supuestos cazadores del reptil, este procedimiento se realizó en coordinación del fiscal del municipio de Magdalena Jorge Suárez, a quien se hizo conocer este suceso".

La mañana del lunes, el fiscal, ante las presiones de los pobladores, determinó liberar a los detenidos. La autoridad judicial se escuda en que no existió delito alguno en la muerte del animal.

Vaca es consciente de las dificultades que afrontarán para llevar a adelante el proceso. "La población se niega a que se detenga a nadie por la muerte del animal", señala. Además, justifican la acción puesto y refieren que "la gente andaba asustada por el tamaño del caimán".

Tras el anuncio de una investigación más exhaustiva, los pobladores de Magdalena se han cerrado en respaldo a los implicados. La secretaria de Medio Ambiente de la Gobernación beniana sospecha que "hasta las mismas autoridades socapan a los acusados".

Vaca descarta cualquier posible colaboración. En Magdalena ya han "escondido el animal y solo recuperaron el cuero". El centro de investigación de recursos acuáticos de la Universidad José Ballivián "pidió recuperar la cabeza para estudiarla", pero no han logrado encontrarla.

"La falta de cooperación agrava la situación de los implicados",  advierte la responsable de medio ambiente de la gobernación.

Reubicar animales salvajes

Carola Vaca cuenta con una larga trayectoria como guardaparques en el departamento de Beni. Como especialista en el cuidado y preservación del Medio Ambiente, reconoce que el Río Itonomas, como todos los que pertenecen a la cuenca amazónica, conforman el hábitat del caimán negro. En este caso, el río que bordea Magdalena es grande y caudaloso, algo que atrae a esta especie.

La autoridad se habían reunido, una semana antes, con el alcalde para coordinar diversos aspectos operativos. En opinión de la experta, las autoridades de Magdalena conocían el mecanismo para operar con seguridad y "con una llamada nos presentábamos allá para colaborar".

Ante una simple denuncia, se recurriría al apoyo de la Fuerza Naval que cuida los ríos navegables y están entrenados para resguardar a la población. "La reubicación es una sistema sencillo", afirma Vaca.

Población vulnerable

Bolivia no cuenta con una evaluación del censo la población de caimanes. Al desconocer el número de ejemplares de la especie, se cataloga como especie en "estado vulnerable" por las amenazas por parte de cazadores.

Vaca considera como ocasional la presencia de un caimán de estas dimensiones en una población tan numerosa como Magdalena. Eso sí, asevera que "se ha logrado identificar animales de hasta 6 metros, pero en poblaciones donde no hay mucha gente y no se molesta a los animales".

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