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A un año del inicio de los incendios que devoraron 5,3 millones de hectáreas a escala nacional, según datos de la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT), nace una iniciativa que busca impulsar proyectos enfocados en la conservación de bosques, especies y áreas protegidas de Bolivia a través de una estructura y la creación de un fondo que beneficiará a grupos, fundaciones y ONGs de carácter ambiental.

La idea nace en el seno de la plataforma interinstitucional Piensa Verde, que proyecta una meta de $us 250.000 provenientes del apoyo empresarial y donaciones de la ciudadanía, aunque el objetivo está en consideración debido a la crisis sanitaria desatada por el Covid-19.

Claudia Cárdenas, activista y promotora de Piensa Verde, detalló que, ante el golpe que dieron los incendios en la biodiversidad de los bosques cruceños, se dará prioridad a los proyectos abocados a la restauración de la Chiquitania. Aunque también se incluirá a proyectos que trabajen en la restauración y reforestación en el departamento de Beni.

Vale recordar que en la cuantificación de las áreas afectadas en Santa Cruz superó los 3,9 millones de hectáreas según datos de la Gobernación. Se estima que el 43% representa a áreas protegidas.

Según Cárdenas, Piensa Verde desarrolló un manual de fondos concursables, el cual estará a disposición en la página web una vez que se lance la primera convocatoria, en el que las organizaciones que vayan a concursar cuenten con un mínimo de experiencia en proyectos de desarrollo sostenible. 

Debido a la emergencia sanitaria la fecha de la convocatoria entró en análisis, pero los recursos recaudados hasta ahora se destinan a apoyar a guardaparques con equipos de bioseguridad y medicamentos.

"Tan sólo con la primera actividad de recaudación se logró más de $us 12.000 en un día, pero lamentablemente nos vimos limitados a desarrollar otras actividades de este tipo desde que empezó la pandemia", resaltó Cárdenas en sus expectativas con esta iniciativa.

Datos recopilados por Piensa Verde exponen que en el último año se perdieron 852.000 hectáreas de bosque, lo que 'coronó' a Bolivia como 'campeón' en deforestación. La cifra significa un ascenso del 400% respecto a pérdidas registradas en bosques bolivianos que fueron observadas en 2015. Desde la plataforma observan que esto también en un golpe a la fauna y biodiversidad de la región.

"La innovación de este modelo, radica en el involucramiento del sector privado como actor de financiamiento y promotor del desarrollo sostenible, en lugar de fondos públicos o de la cooperación", enfatizó la activista.


En la estructura de Piensa Verde se diferencian tres instancias. La primera es un comité consultivo conformado por entes como Conservation Strategy Fund (CSF), Conservación Internacional (CI), Wildlife Conservation Society (WCS), Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano (FCBC); Fundación VIVA, Bagó, el Banco de Crédito-BCP y Farmacorp, como actores del sector privado, además de la Embajada Británica, entre otros.

La segunda es la secretaría técnica, encargada de coordinar con las ONGs los criterios de selección más técnicos y propios de las convocatorias a fondos concursables. Finalmente, está el administrador del fondo a cargo de la Fundación VIVA, que guarda los recursos en una cuenta en bolivianos (201-5044236-3-10 - Fundación Estás VIVO) en el BCP.