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Todo el centro económico de la sede de Gobierno quedó desierto en el primer día de restricción que impuso el Gobierno. Mientras la Policía incluso desplegó a la Utop para obligar a suspender actividades.

La calle Uyustus, que es el eje de todo el comercio en la ladera oeste de La Paz, no tiene movimiento y todos los comercios ya tienen las puertas cerradas. Este panorama solo se compara con las primeras horas de un día de elecciones.

La avenida Tumusla, que recibe a miles de compradores todos los días, también cesó en su actividad y es el único lugar donde se pueden ver algunos vehículos de transporte público que van hacia La Ceja de El Alto.

Hasta esta populosa zona, la Policía desplegó a la Utop y a la Policía antimotines que obligaba a cerrar a los pocos comercios que desafiaban la restricción y pretendían alguna venta. 

Las calles Graneros y Max Paredes, que habitualmente están atestadas de padres de familia y escolares en esta época del año, cerraron el comercio. Incluso los comerciantes callejeros han desaparecido.

Más abajo, en la calle Santa Cruz, que a esta hora empieza a "brillar" por la cantidad de comercios dedicados a la venta de luminarias permanece en silencio y sin clientes.

Dos cuadras más abajo, la calle Linares, conocida como "calle de las brujas" ya no luce a cientos de turistas que pululan a diario por el lugar, incluso los extranjeros tuvieron que acatar la medida y permanecen en los hoteles que hay en esta zona y que también cerraron sus puertas.

Van a dar las 18:00 y en todo el centro comercial de La Paz ni siquiera hay un restaurant abierto para saciar el hambre que provoca las calles desiertas.


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