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Adriana Salvatierra, expresidenta del Senado, admitió este miércoles que fue ella quien planteó garantizar la salida del país de Evo Morales tras su renuncia en 2019. Ratificó que en medio del conflicto en noviembre de ese año, no existían las condiciones suficientes para que ella asumiera la jefatura del Estado.

En entrevista con el programa ‘Influyentes’ de EL DEBER Radio, la exasambleísta reiteró su versión sobre los hechos registrados tras la dimisión del dirigente cocalero. Consideró ilógico creer que en los diálogos de pacificación con la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), representantes diplomáticos y líderes de la oposición se pudiera haber ofrecido el poder a su partido.

“¿Alguien puede creer en el país que al MAS le ofrecieron la Presidencia? ¿A alguien le parece racional que al MAS le ofrecieran la Presidencia? Quién les dijo a estos señores que podían interpretar el reglamento y la Constitución, con qué representación, aquí no había ningún parlamentario y todos sabemos que la renuncia se acepta o rechaza en la Asamblea Legislativa. Yo renuncié el 10 de noviembre, el vacío de poder se subsanaba en la Asamblea, no en una reunión de estos señores (Iglesia, líderes de la oposición y representantes diplomáticos), a puertas cerradas, en privado, sin ninguna representación”, dijo.

Reiteró que el 10 de noviembre de 2019, en una reunión en la que no participó nadie del oficialismo, se decidió que Jeanine Áñez asumiera como mandataria y que el 11 de noviembre, cuando ya se daban los acercamientos, se preparaba la investidura de la entonces senadora.

La entrevista:


“El 11 de noviembre ellos se contactan conmigo. Habló el entonces monseñor Scarpellini, me dice que abramos un espacio de diálogo, yo le dije ‘por supuesto’. No se lo pedí yo, lo ofreció él. Nosotros dijimos que era necesario que Evo Morales salga del país, porque había riesgo para su vida. Sí, es cierto, planteé que pueda ingresar a espacio aéreo boliviano el avión mexicano que iba a conducir al asilo a Evo Morales. Yo no negocie nada, no podía, porque quien decide es la Asamblea, no estos señores”, recordó Salvatierra.

Explicó que dimitió porque la presionaron con vigilias instaladas en las puertas de su casa y en la de su padre, tras conocer que le quemaron la casa y secuestraron al hermano de Víctor Borda, que era presidente de la Cámara de Diputados, además de otros hechos de “coacción” contra otros legisladores del MAS.

“Yo no renuncié por cobardía, no me corrí, a mí me presionaron, me coaccionaron, quienes pidieron la renuncia de toda la línea de sucesión del MAS fueron Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho. Yo lo que sí puedo afirmar es que, en algún momento, tomamos en cuenta renunciar muchos, porque estas presiones las vivimos. ¿Qué me esperaba? ¿qué condiciones había para asumir (la Presidencia)?”, cuestionó.

La extitular de la Cámara Alta se presentó voluntariamente a declarar esta semana ante la Fiscalía dentro del caso de terrorismo, sedición y conspiración que promueve el MAS. Para los próximos días se espera que comparezcan cinco asesores de la oposición que estuvieron en los diálogos y otros exasambleístas.

El documento de la Iglesia Católica:

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