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Rompió su silencio después de su derrota en las elecciones subnacionales. La exsenadora del Movimiento Al Socialismo (MAS), Adriana Salvatierra, negó este miércoles que en algún momento hubiera aceptado que Jeanine Áñez asuma la Presidencia del país.

En respuesta a la memoria de la Iglesia Católica sobre los diálogos de pacificación que hubo en 2019, después de la renuncia de Evo Morales, la extitular de la Cámara Alta recalcó que la exmandataria asumió el poder en una sesión “ilegal” al interior del Legislativo.

Nunca acepté la Presidencia de Jeanine Áñez, de ninguna manera. Ella asumió en una sesión sin quórum y por tanto ilegal, impidiendo el ingreso de los parlamentarios y reprimiéndonos con violencia policial. Claramente la sucesión constitucional no era su interés”, posteó Salvatierra.

En el documento de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB) se menciona que surgió la alternativa que ella o la diputada Susana Rivero asuman la Presidencia, pero que lo rechazaron por tener sus vidas en peligro, razón por la que se planteó la alternativa de Áñez, que debía ser reconocida en una reunión de la Asamblea, a la que el MAS había accedido a acudir.

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El escrito también menciona que, durante la negociación para subsanar el vacío de poder, Salvatierra solicitó una conversación a puertas cerradas con Óscar Ortiz, con la mediación del extinto monseñor Eugenio Scarpellini, cuyo contenido no se conoce.

Al igual que lo hizo Rivero, Salvatierra niega la versión del clero. “Es cierto que ellos (la Iglesia) participaron en los hechos de noviembre (de 2019), intentaron establecerse como mediadores, pero había una serie de acontecimientos, incluso previos, que dan cuenta que esto fue un golpe de Estado”, complementó esta mañana en entrevista con radio éxito.

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